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dimanche 26 janvier 2014

El Estado federal y el Estado autonómico

MANUEL CLAVERO ARÉVALO

EN la visita del presidente Mas al presidente Rajoy, aquél le pidió a éste el llamado pacto fiscal, un sistema fiscal equivalente a los del País Vasco y Navarra. El presidente Mas, ante la negativa del presidente Rajoy, le dijo que se atuviera a las consecuencias, y una de ellas ha sido la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones para el 25 de noviembre.

Por su parte, el Partido Socialista de Cataluña, de manera precipitada, ha defendido el federalismo, lo que ha sido bien acogido por los demás partidos socialistas. En España ha existido una Constitución federal, que fue la de la primera República de 1873, que duró muy poco y que degeneró en un cantonalismo. La Constitución enumeraba los estados federados, que eran los de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Regiones Vascongadas. Si prescindimos de Cuba y Puerto Rico, serían 15 Estados y son las 17 Comunidades Autónomas actuales. No están en la Constitución Federal ni Rioja ni Cantabria. Al Estado Federal se le atribuían 23 competencias. Los estados federados podrían darse su constitución política respetando la Constitución. Por lo demás, el federalismo de la Constitución de 1873 era simétrico y había un Senado, siendo sus miembros elegidos por los Estados federados en número de cuatro por cada Estado.

Una gran diferencia entre la Constitución de 1873 y las otras dos constituciones que en España han consagrado el derecho a la autonomía, que son las de 1931 y 1978, es la de que en la de 1873 los Estados venían determinados en la Constitución, mientras que en las otras dos, las regiones en la de 1931 y las comunidades autónomas en la de 1978, no venían consagradas en la Constitución, sino sólo el derecho a constituirse en Regiones autónomas o en comunidades autónomas, por lo que al promulgarse la Constitución no se sabía el número de las que iban a existir. También en la de 1873 existía un Senado igualitario en su composición, en la de 1931 no había Senado, y en la de 1978 el Senado no se compone exclusivamente por los representantes de las comunidades autónomas, ni el número de senadores es igual para todas las comunidades autónomas.

Las diferencias entre un Estado federal y un Estado autonómico son varias. El Estado federal sirve para unir lo que no esté unido, por ello sus componentes se denominan Estados, mientras que en el Estado autonómico el Estado existe con anterioridad a la Constitución de las regiones o comunidades autónomas. Además, las Constituciones de los estados federados las aprueban sus Parlamentos sin intervención de las Cortes, mientras que en el Estado autonómico los parlamentos regionales formulan una propuesta que ha de ser aprobada por las Cortes Generales. También es una diferencia importante la de que en el Estado federal las competencias de los estados federados vienen establecidas en la Constitución de la Federación, mientras que en el Estado autonómico se establecen en los Estatutos entre las que permite la Constitución. Asimismo, en la organización del Estado federal es fundamental la existencia de dos cámaras legislativas, una representante de los estados federados, mientras que en el Estado autonómico no es esencial la existencia de un Senado de representantes de las comunidades autónomas. En la Constitución de 1931 no había Senado.

Desde la proclamación de la idea del federalismo por el Partido Socialista, se han constituido comisiones de estudio sobre cómo pasar del Estado autonómico al Estado federal. Una de ellas, la Fundación Ciudadana y Valores (Funciva), ha dado a conocer recientemente sus conclusiones y entre ellas me ha llamado la atención la que reduce las 17 Comunidades autónomas a 10 estados federados en la única nación existente. Veo difícil que esta conclusión pueda llevarse a cabo.

Vale la pena examinar el programa electoral del PSC para las elecciones catalanas del 25 de noviembre. Pretende reformar la Constitución española y transformar el Estado de las autonomías en un Estado federal. Las competencias del Gobierno español serían la defensa, la representación exterior, la protección civil en caso de desastres que superen los límites de un territorio. De las Naciones federadas: la educación, la sanidad, la vivienda, la lengua, la cultura, el derecho civil, la justicia, la seguridad… Las competencias compartidas serían las menos posibles. La soberanía sería compartida entre Cataluña y España. Los catalanes pueden ejercer el derecho a decidir en un referéndum en el marco de la legalidad. En cuanto a la financiación, si Cataluña es el tercer territorio en aportaciones al Estado, debe ser tercero en recibir recursos por habitante.

En definitiva, se reducen enormemente las competencias del Estado y se aumentan las de Cataluña, entre ellas la justicia, se rompe la solidaridad interterritorial y el derecho a decidir se defiende sólo para los catalanes. Ello es difícil que prospere en una reforma constitucional, como ha defendido brillantemente Pedro Luis Serrera.

lundi 8 octobre 2012

El Proyecto de Constitución Federal de 1873 de plena actualidad


Los miedos al federalismo son infundados puesto que no se ha inventado ningún sistema político que justifique las particularidades (que se resumen por comodidad en el concepto de nacionalismo) de un territorio y que reconozca al mismo tiempo, la absoluta necesidad de pertenecer a un conjunto más amplio. Es la diferencia entre orden particular y orden extenso, que se manifiesta en la organización de las sociedades y grupos humanos. La riqueza de las naciones se produce, se amplía y mejora cuando la especialización que se produce en cada una de ellas permite la eficiente utilización de sus recursos. Gracias a este sistema podemos beneficiar eficazmente de las competencias adquiridas por otros para satisfacer nuestras propias necesidades.

Ningún país puede vivir en autarcía, el concepto de globalización, es la expresión natural de este proceso que tiende a amplificarse, cuando se establece legalmente un cuadro legal internacional estable que clarifica las reglas del juego comerciales y permite una mejor visibilidad a los empresarios. El problema no es la globalización en sí, sino las reglas del juego que se apliquen cuando se está llevando a cabo. Hoy por ejemplo, el proceso se vive como una injusticia porque los grandes grupos implicados son monopolios de estado, lo que significa que no sólo defienden intereses puramente comerciales, pero eso ya es otra discusión.

En conclusión, estoy afirmando que no hay porqué tenerle miedo de una nueva forma de organización del estado. Lo que sí es una evidencia para todos es que el modelo actual no puede continuar de la misma manera, puesto que es fuente de fuertes tensiones sociales que a la larga perjudican el desarrollo del conjunto. Las Constituciones europeas son fácilmente modificables porque desde su creación no parten de principios realmente generales como la de los Estados Unidos, por ejemplo, sino que son más bien la expresión particular del triunfo de una tendencia política que termina imponiéndose a todos los demás en nombre de “altos principios” (unidad, paz social, eficacia económica). Por eso encuentro hipócrita que algunos se opongan al cambio de las reglas del juego. En cualquier caso, par evitar que ocurra en el futuro, pues se debe Constituir sobre principios lo suficientemente generales que lo impidan, dejando a la Justicia esta posibilidad, mediante las interpretaciones que de estas nociones generales puedan hacerse más adelante.

Las numerosas voces que se han levantado en los últimos días prueban que este debate no está cerrado y que sería un error ocultarlo en nombre de la sacrosanta “unidad de la patria” Los líderes socialistas El primer secretario del PSC y candidato socialista a las elecciones del 25N, Pere Navarro, ha recordado hoy a sus filas que el "marco común" del partido es la defensa de un modelo federal para España. Las declaraciones de Navarro llegan un día después de que el sector más catalanista del partido, muy crítico con la dirección, haya publicado un manifiesto en el que le pide que incorpore en el programa electoral la defensa de "una Catalunya-Estado" en un "Estado español común o ibérico". Por su parte el antiguo Secretario General del partido Socialista Español y  expresidente del Gobierno Felipe González ha abogado por un "cambio, avance o evolución" de la Constitución de 1978 que apueste por el federalismo como estructura del Estado pero ha advertido de que "las reglas del juego que se han dado deben ser respetadas también para reformarlas".

La constitución de 1873, un proyecto abortado de Castelar para la Primera República ya contemplaba esta posibilidad y podría ser la base de este nuevo proyecto de reorganización estatal. El cual debería ampliarse para incluir en él, (haciéndoles de una buena vez justicia) las antiguas colonias Cuba y Puerto Rico, entre otras, expoliadas por el injusto Tratado de París firmado el 10 de diciembre de 1898.

ACC, 7 de octubre de 2012