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samedi 11 janvier 2014

Cuba busca la inversión del exilio de Miami

La diplomacia de La Habana se ha reunido con grupos del exilio para hablar de los cambios del Gobierno

La reforma migratoria, vigente en la isla desde enero, permite a los exiliados vivir entre Cuba y Estados Unidos, invertir y adquirir propiedades



Entre La Habana y Miami, “yendo y virando”. Así, sostiene el cónsul general de Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Llanio González, viven ya muchos de los cubanos que, desde el triunfo de la revolución de los hermanos Castro, se han exiliado en Estados Unidos y especialmente, en el sur del Estado de Florida. Ese tránsito, ha informado el diplomático, es el que el Gobierno de Raúl Castro desea ahora promover, facilitando la repatriación de los cubanos residentes en el extranjero que, durante más de cinco décadas, han acumulado capitales y el deseo de volver a su país e invertir en él.
“El país está en un proceso de grandes cambios, no solo desde el punto de vista de actualización del modelo económico, sino también de lo que se llama la institucionalización. Hay muchas leyes nuevas que se están estudiando. Va a ver una nueva ley de inversión extranjera donde, por supuesto, van a estar incluidos los cubanos”, ha explicado el diplomático a un grupo de compatriotas que, desde el exilio, han promovido siempre el levantamiento del bloqueo económico que mantiene Estados Unidos contra Cuba. El cónsul Llanio González y el vicecónsul Armado Bencomo llegaron a Miami el domingo pasado, gracias a un permiso concedido por el Departamento de Estado para salir de Washington. Desde entonces han sostenido encuentros privados con empresarios y organizaciones de la diáspora afines al castrismo, para explicar el alcance y las bondades de la reformas aprobadas por Raúl Castro desde 2010 que, aún bajo ciertas restricciones, han permitido que los cubanos residentes en la isla viajen, establezcan pequeños negocios y realicen operaciones de compra-venta. Uno de estos grupos, la Alianza Martiana, ha difundido el martes un vídeo con parte de la exposición del diplomático.
El país está en un proceso de grandes cambios, no solo desde el punto de vista de actualización del modelo económico, sino también de lo que se llama la institucionalización".
Llanio González, cónsul general de Oficina de Intereses de Cuba en Washington
La versión del cónsul González es que no ha sido el Gobierno cubano el que durante todos estos años ha impedido el regreso de los expatriados, sino el embargo que desde los años sesenta del siglo XX mantiene Estados Unidos contra Cuba. “Siempre los cubanos que viven en el exterior han estado incluidos (en las leyes de inversión). Lo que pasa es que también muchos de ustedes residen aquí y la ley del bloqueo les prohíbe muchas de estas cuestiones”, argumentó el diplomático. La nueva estrategia de La Habana es revertir a su favor los efectos de estas políticas, a través de la reforma migratoria que entró en vigor el 14 de enero pasado; especialmente, los efectos de la Ley de Ajuste Cubano, promulgada en 1966, que otorga beneficios migratorios y sociales a los expatriados de la isla que permanezcan en Estados Unidos por más de un año.
La flexibilización de los movimientos migratorios de los cubanos, aprobada por la administración de Raúl Castro en el marco de las reformas sociales y económicas anunciadas en 2010, ha permitido a muchos volver o salir de la isla, con previa autorización del Gobierno. Hasta entonces, los cubanos residentes en Estados Unidos que deseaban visitar la isla debían solicitar un visa por cada viaje y eso cambió, dice González, con el nuevo trámite de la “habilitación”. “La habilitación te permite estar tres meses en Cuba. Hay muchas personas que tienen hoy en día la facilidad de estar yendo y virando, yendo y virando y ya prácticamente viven en los dos lados. Eso es un fenómeno que debe darse y cada vez con mayor frecuencia”, ha explicado el diplomático. Las letras pequeñas establecen que este permiso de viaje se otorga una vez y no se vence, “salvo que hagas algo muy fuerte contra nuestro país y que se presten para ese tipo de campaña (contra el gobierno)”.
El Gobierno de los Castro también ha manifestado ahora su voluntad de permitir la “repatriación”, ya no solo de quienes demuestren que viven en el extranjero en condiciones precarias, sino de aquellos cubanos de la diáspora que tengan interés en comprar propiedades e invertir en la isla. “Hay mucha lo que está haciendo es eso, llegan de su repatriación y dicen: ‘Ahora yo tengo derecho a abrir mi negocio en Cuba y tengo derecho a comprar mi casa en Cuba, porque ya soy ciudadano cubano con todos mis derechos. (…) Entonces, se mantienen en los dos lados: tienen allá sus propiedades, todo allá, y acá son ciudadanos (estadounidenses) o tienen su residencia, y lo que hacen es viajar cada tres meses”, ha explicado el cónsul González como si el tránsito entre Miami y La Habana hubiese sido siempre un movimiento natural y la reunificación familiar, una de sus prioridades. “Siempre hemos tenido claro en la política lo que hemos llamado agenda familiar. Agenda familiar es viajes, es que ojalá que un día, cuando se elimine lo del bloqueo, ustedes puedan tener y cobrar su retiro en Cuba, que la asistencia médica les sirva y puedan atenderse”.
Esta es la segunda visita que hace el cónsul González a una ciudad del sur de Florida en 2013 para promover el regreso a la isla de la diáspora y del capital que han generado en Estados Unidos durante estas décadas de exilio. El primer viaje ocurrió a finales de marzo, cuando González y otros funcionarios de la Oficina de Intereses en Washington participaron en una conferencia, en Tampa, que se llamó: “Acercamiento hacia Cuba: bueno para Tampa, bueno para Florida, bueno para Estados Unidos” y que fue organizada por la Alianza para la Fundación de una Política Responsable hacia Cuba. Hace dos años, la misma organización invitó al cónsul y a otros funcionarios cubanos a un evento similar, pero el Departamento de Estado negó los permisos de viaje. Pero ahora la política entre ambas orillas parece estar cambiando.

lundi 22 octobre 2012

La que se avecina: El españolazo

Todos de plácemes, los Castro aflojan la cuerda del ahorcado. Titulares de la noticia recorren las páginas de los principales diarios digitales en Europa y América. ¡Qué buenos son los nuevos líderes insulares! Ahora sí, a falta de poder construir el comunismo, los cubanos van a ser felices pudiendo salir libremente de su país. ¡Cómo si la emigración fuera el problema crucial que aquejara la nación! 

El castrismo tiene la facultad de fabricar una noticia donde en realidad no la hay. Acordar la libertad de viajar es una cosa, asegurar que esta pueda ser efectiva, otra bien diferente. Primero, porque un pasaporte cuesta en Cuba alrededor de 60 dólares. Lo que significa que si se toma en consideración el elemento fundamental para el cálculo, -el salario promedio de un cubano, que es de 19 pesos convertibles-, es fácil de comprender lo difícil que va a resultar para el ciudadano común reunir ese dinero, sobre todo, cuando se deben hacer frente a otras necesidades más urgentes como la alimentación de cada día. 

Pero esta no es la principal dificultad que deberán enfrentar los cubanos que deseen viajar. Más complicado va a ser reunir la plata necesaria para comprar el billete de avión, por las mismas razones antes expuestas. Veamos un ejemplo práctico. Si nuestro cubano tipo desea viajar a México utilizando patrióticamente la compañía nacional Cubana de Aviación, deberá desembolsar 396 cuc (tarifa vigente); es decir, para que se comprenda mejor lo que estamos hablando, esta cantidad representa veinte veces el salario medio de un cubano, suponiendo que se dedique a ahorrar todo lo que gana durante casi 24 meses, algo que resultaría imposible hasta para la más ahorrativa de las hormigas. 

Pero seamos optimistas, supongamos que una persona quiere un pasaporte y dispone de un trabajo (pagado con divisas convertibles) que le permita reunir el dinero necesario para sobrepasar las dificultades antes mencionadas. No lo tendrá tan fácil como podría parecer a primera vista ya que, según el texto de ley publicado ayer, no le otorgarán el documento, si no ha cumplido con el Servicio Militar Obligatorio (SMO), que como ya hemos denunciado repetidamente, es el último vestigio de la esclavitud que queda en Occidente; tampoco se le acordará dicho certificado de viaje, cuando “Razones de Seguridad Nacional así lo aconsejen”. Una disposición lo bastante vaga como para justificar cualquier negativa ¿Cuáles son éstas razones? ¿Quién las determina? ¿Ante cuál autoridad pueden apelar en caso necesario? 

Otro punto excluyente es sin dudas este: “Que carezcan de la autorización establecida, en virtud de las normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo” Básicamente esto significa que el candidato debe disponer de la autorización inicial de su jefe y luego, la de su ministro de tutela, un trámite que dura años y con el que se obtienen resultados más que aleatorios según los que lo han sufrido.
Esta medida, la justifica el texto de la resolución, por la agresividad de los Estados Unidos, quienes, -según el credo sostenido por la ideología imperante-, anhelan con febrilidad enfermiza a todos los profesionales cubanos preparados gratuitamente por la Revolución para darles casa, auto y trabajo. Un discurso manido que no resiste al más mínimo análisis lógico, pues tras más de cincuenta años de castrismo, pocos son los profesionales cubanos capaces de enfrentarse de manera competitiva a una economía de mercado como la norteamericana.
Como en Cuba casi todo el mundo posee un título universitario, de más está decir entonces que dichas autorizaciones se darán con cuentagotas. Cada funcionario habilitado para ello tendrá que cumplir la “meta” establecida en su sector y estas cifras no aparecen por ninguna parte en la resolución. ¿Cuántos médicos por año? ¿Cuántos ingenieros se autorizarán? Misterio en la noche. 

Por último el demandante deberá ser del agrado de las autoridades porque tampoco podrá viajar “Cuando por otras razones de interés público, así lo determinen las autoridades facultadas” esto significa que, sin apelación posible, podrían privarlo por tiempo indefinido de la llave de los sueños a la que tanto aspira. 

En resumen, esta medida es como de costumbre, hueca palabrería, un hatajo de tonterías, destinadas a alcanzar dos objetivos fundamentales. Primeramente, mostrar al mundo (que por desgracia sólo retiene los efectos de anuncio y no lee la letra pequeña de los documentos oficiales) que el régimen evoluciona positivamente y segundo, ha sido creada de manera expresa y premeditada para facilitar la rápida salida del país de los 160 mil nuevos españoles (y de sus familas, claro) que viven en Cuba actualmente. 

Como sabe cualquiera que se interese en le tema cubano, los Castro abren la válvula de la emigración para calmar las tensiones sociales cada cierto tiempo. Ocurrió en los años ochenta del pasado siglo con el éxodo del Mariel, en los noventa tras el Maleconazo y ahora en los 2000 con el Españolazo que se prepara discretamente con el contubernio de las autoridades de la península, incapaces no sólo de aprovechar el momento histórico que se les ofrece hoy  para reincorporar la isla dentro de una Federación Española, sino de refundar un proyecto nacional que brinde a sus propios ciudadanos un poco de esperanza y de ilusión. 



ACC, 17 de octubre de 2012