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mercredi 1 avril 2015

Anexionista: a mucha honra


LA HABANA, Cuba, octubre,www.cubanet.org – Cierto es lo que expuso Lázaro Fariñas en una de sus crónicas, un cubanoamericano que reside en Miami: ¨Parece que los anexionistas cubanos van a seguir existiendo hasta el final de los tiempos¨. ¿Se referirá el colega al final de los tiempos del socialismo castrista? No voy a hacer un recuento…

LA HABANA, Cuba, octubre,www.cubanet.org – Cierto es lo que expuso Lázaro Fariñas en una de sus crónicas, un cubanoamericano que reside en Miami: ¨Parece que los anexionistas cubanos van a seguir existiendo hasta el final de los tiempos¨. ¿Se referirá el colega al final de los tiempos del socialismo castrista?
No voy a hacer un recuento de los prominentes líderes políticos  e intelectuales de alto vuelo, que en el siglo XIX presintieron que la anexión a Estados Unidos, evitaría un futuro sangriento en la isla cubana.
Las multitudes que recibieron con alegría y aplausos a las tropas norteamericanas cuando entraron en La Habana, que desfilaron por sus calles y avenidas y por último se detuvieron en la Plaza de Armas, están presentes en los libros más importantes de nuestra historia.
Aquel domingo 1ro de enero de 1899 fue el día que Estados Unidos tomó el control de Cuba. Ni una sola voz de toda aquella masa humana, en representación de un pueblo compuesto por dos millones de habitantes, se mostró inconforme con la intervención.
La guerra dejaba un país en ruinas, y a partir de ese día reinó la calma, tal como lo escribió recientemente el colega Ciro Bianchi. Como lo han asegurado decenas de nuestros mejores historiadores, la intervención norteamericana resultó de gran beneficio para Cuba, como también lo sería hoy, dado el estado calamitoso en que se encuentra nuestro país.
Uno de nuestros más geniales historiadores, Manuel Moreno Fraginals, se preguntó en cierta ocasión por qué el movimiento anexionista a Estados Unidos ha permanecido en la memoria histórica de la nación cubana.
¿Acaso será –me pregunto- porque un gran porciento de cubanos aún la desea?
En 1840 surgió el Partido Anexionista de Cuba. Se dijo que sus fundadores querían la anexión para no perder a sus esclavos. Sin embargo, en 1865, cuando Estados Unidos ya se había convertido en un país antiesclavista, se hizo más patente el reclamo de la anexión por parte de muchos patriotas.
Incluso el propio José Martí, al ver que la bandera cubana era la misma que la bandera anexionista de Texas, en conversaciones con Porfirio Díaz terminó por concebir la anexión con México. Él prefería que Cuba fuera mexicana. Muchos otros patriotas la querían anexada a Estados Unidos, el país que era el cuarto comprador de productos cubanos.
Algo que callan los historiadores castristas de hoy y que es una verdad insoslayable, es que en 1868, desde los inicios de la primera Guerra de Independencia, encabezada por Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, ese grupo importante de cubanos  decidió pedir al gobierno norteamericano la anexión de la isla, y que Ignacio Agramonte, el Mayor, el hombre de las acciones brillantes, o como lo llamó Martí: Diamante con alma de beso, nunca ocultó sus ideas anexionistas, interpretadas por muchos como ¨sentimientos de una gran pureza, de un gran patriotismo¨.
Hoy, después de tantos sufrimientos vividos por Cuba en el siglo XX, no creo que sea traición confesar que la anexión a Estados Unidos, hubiera evitado las causas de esos sufrimientos: gobiernos corruptos, golpes de estado, insurrecciones sangrientas entre hermanos y sobre todo una dictadura totalitaria que, durante más de medio siglo, ha sido la culpable de nuestro atraso económico, de nuestra atrasada y enferma sociedad, con un saldo impresionante: miles de hombres fusilados, un comercio floreciente destruido, un exilio de millones de personas, incontables violaciones a los Derechos Humanos, miles de prisioneros políticos y el empobrecimiento de la nación.
Por estas y otras muchas razones, no creo que me vean como traidora, si confieso mi solidaridad con aquellos que en vez de guerras fratricidas, querían la prosperidad del país.  He luchado pacíficamente durante años por la libertad y el respeto de los Derechos Humanos en Cuba, he sufrido prisión por mis ideas políticas, entre presas comunes, he sufrido durante meses torturas psicológicas en las cárceles políticas de Fidel Castro, sufro la   destrucción de mi familia, como tantos. Tengo sobradas razones para pensar así.
Me comprenderá esa gran legión de ex presos políticos que después de haber cumplido largos años de cárcel, pudieron cobijarse en suelo norteamericano, la gran mayoría de esos millones de cubanos que huyeron de una dictadura salvaje que les exigió que se marcharan, si no aceptaban la hoz y el martillo para continuar destruyendo a Cuba.
Me comprenderán esos cientos de miles de jóvenes que hoy tienen como único futuro, escapar de la Isla de Fidel.
Santa Fe, 20 de octubre 2013
Artículos a los que se hace referencia:
Los últimos anexionistas, Lázaro Fariñas, 2 de marzo, 2012, blog martiano.
Así cesó la soberanía española, de Ciro Bianchi, Juventud Rebelde, 6 de octubre, 2013

mardi 19 août 2014

vendredi 16 mai 2014

RENCORES POR BATALLA DE 1898 SIGUEN VIVOS EN CUBA

Olvídese del embargo de Estados Unidos contra Cuba. Si usted quiere saber cuál es el origen de los resentimientos entre ambos países, vaya a la Loma de San Juan, escenario de la batalla que decidió la guerra hispano-estadounidense y generó rencores jamás superados.

En una serie de colinas desde las que se observa la segunda ciudad más grande de Cuba, soldados y voluntarios estadounidenses, incluidos Teddy Roosevelt y sus famosos jinetes Rough Riders, combatieron junto a insurgentes cubanos y derrotaron a los españoles el 1° de julio de 1898.

Si bien todo empezó como una guerra por la independencia de Cuba, los estadounidenses le prohibieron a los cubanos ingresar a Santiago y negociaron ellos mismos la paz con España.

Le concedieron la independencia a Cuba pero se reservaron al derecho a realizar intervenciones militares cuando lo considerasen necesario.

"Es un momento triste de nuestra historia", expresó Marta Hernández, de la oficina del Historiador de la Ciudad de Santiago.

Generó resentimientos que perduran 110 años después y que ayudan a explicar por qué ambos países no logran ponerse de acuerdo ni siquiera en torno al envío de ayuda de emergencia tras el paso de los devastadores huracanes Gustav e Ike por la isla.

Los estadounidenses creen que la batalla por la Loma de San Juan representó el inicio de una era de esplendor para su país. Afianzó la imagen de Roosevelt como un presidente que logra todo lo que se propone, una imagen a la que alude repetidamente el candidato republicano a la presidencia John McCain.

El gobierno comunista cubano, en cambio, sostiene que es otro ejemplo de la agresión estadounidense en Latinoamérica. El mes pasado, los cubanos rechazaron ayuda de emergencia por valor de 6,3 millones de dólares y pidieron en cambio que Washington suspenda el embargo comercial y la prohibición de viajes que impuso hace 46 años.
Las relaciones no siempre fueron tan distantes. Uno de los monumentos más grandes de la Loma de San Juan, erigido en 1927, describe la batalla como un episodio en el que insurgentes cubanos y soldados estadounidenses "sellaron un pacto de libertad y fraternidad entre las dos naciones".

La guerra comenzó con el hundimiento del barco militar estadounidense Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898, cuando la nave protegía los intereses norteamericanos en Cuba. Murieron 267 estadounidenses.

Una fuerza de unos 15.000 soldados y voluntarios al mando del mayor general William Shafter libró varios combates en las alturas vecinas a Santiago, incluida la Loma de San Juan, bloqueando el acceso a la ciudad desde el este. En la campaña fallecieron al menos 205 estadounidenses y hubo 376 heridos.

Roosevelt, por entonces un teniente coronel, renunció al cargo de subsecretario de la Armada para combatir como voluntario con los Rough Riders y encabezó una carga en la Loma de San Juan que lanzó su carrera política.

El pacto de libertad y fraternidad se diluyó pronto y las intervenciones estadounidenses facilitaron la instalación de una serie de gobiernos débiles y corruptos. Hacia 1920, firmas estadounidenses controlaban dos tercios de la tierra cultivable de Cuba y la prohibición de venta de bebidas alcohólicas en Estados Unidos ayudó a cimentar la fama de la isla como paraíso del juego y la bebida, a corta distancia de Miami.

Hasta que apareció Fidel Castro.

En su primer discurso luego de que sus rebeldes barbudos derrocaron al dictador Fulgencio Batista, el 1° de enero de 1959, Castro vinculó su revolución con la lucha por la independencia de 1898 y aseguró que esta vez ningún ejército extranjero impediría que sus fuerzas ingresen a una ciudad cubana.

Su hermano Raúl, quien asumió la presidencia en febrero, supervisó en las semanas siguientes el fusilamiento de numerosos cubanos opositores en la Loma de San Juan.
"Cuando Fidel bajó de la montaña, no fue a La Habana, fue primero a Santiago", comentó Alejandro Ferras, de 87 años y quien peleó junto a los hermanos Castro. "Es fue una respuesta a la historia. A lo que sucedió en 1898".

Desde entonces, los Castro recuerdan constantemente a sus compatriotas que "los yanquis impidieron que los cubanos ingresasen a Santiago". El embargo comercial y la prohibición de viajes a la isla dispuestos por Washington rigen desde 1962.

El resentimiento de los cubanos con el gobierno estadounidense data de antes de Castro. Muchos cubanos piensan que la isla se hubiese independizado de España sin necesidad de una intervención estadounidense.

"Los estadounidenses no tienen ni idea de los que piensan los cubanos, y no es por maldad", declaró Louis Pérez, profesor de historia de la Universidad de Carolina del Nore y quien escribió libros sobre Cuba. "Sólo conocen una versión de la historia que aprendieron en la escuela primaria, que habla de Teddy Roosevelt, la Loma de San Juan y de cómo los estadounidenses liberaron a Cuba".

Fue un episodio que perdura en la mente de muchos estadounidenses. En la campaña presidencial, McCain ha dicho que es un hombre de acción, un republicano de la escuela de Teddy Roosevelt, que no se queda cruzado de brazos durante una crisis.

En Cuba, no obstante, nadie se acuerda de Roosevelt, cuyo nombre no figura en ninguno de los monumentos de la Loma de San Juan.

"Roosevelt... Sé que estuvo en Cuba, pero nada más", dijo Mireya Cuadra, quien cuida un parque que rodea la loma. "¿No fue un presidente?".

Los cubanos sí recuerdan al general Calixto García y sus soldados cubanos, decenas de los cuales murieron en los combates, apoyando a las fuerzas estadounidenses.

Una caminata por los senderos de piedra entre los monumentos levantados en el sitio de la batalla ofrecen hermosas vistas de la Sierra Maestra y reflejan también las diferentes visiones que los dos bandos tienen de los combates: los estadounidenses muertos y heridos en combate están listados en la cima de la colina, las bajas cubanas al pie de la loma, donde hay placas que reflejan el malestar que García sentía por la arrogancia de los estadounidenses.

Una vez finalizados los combates, los estadounidenses permitieron que los oficiales españoles conservasen sus puestos de liderazgo en Santiago e impidieron la entrada a la ciudad a todo soldado cubano que no entregase sus armas, por temor a que protagonizasen saqueos y buscasen revancha.

Algunos académicos estadounidenses dicen que los comunistas cubanos dejaron de lado los libros que enseñaban que los estadounidenses ayudaron a acelerar la independencia de Cuba y dieron otra versión de la historia.

Pero Pérez afirma que el episodio de 1898 "afectó tanto las aspiraciones de los cubanos de controlar su propio destino que sigue teniendo un importante impacto" en la sociedad cubana. Agrega que Fidel y Raúl Castro fueron un producto del malestar generado por la batalla de la Loma de San Juan, no los causantes de ese enojo.

"Hay hechos que sustentan estos argumentos", expresó Pérez. "Tildarlos de propaganda o decir que están reescribiendo la historia es algo que refleja más bien la percepción del que habla".

Incluso hoy hay una estatua de homenaje a los voluntarios de los regimientos de infantería estadounidenses 2° y 9°. Por todos lados hay listas de bajas estadounidenses.

En la cima de la loma se ve una sola estatua dedicada al "mambí", el soldado cubano no identificado, que se alzó contra España. Pero en la base de la loma se encuentra grabada en piedra y bronce una copia de una carta que García le escribió el 17 de julio de 1898 a Shafter, renunciando tras enterarse de que los soldados cubanos no serían admitidos en Santiago.

"No somos un pueblo salvaje que desconoce los principios de la guerra civilizada", escribió García. "Formamos un ejército pobre y harapiento, tan pobre y harapiento como lo fue el ejército de vuestros antepasados... pero a semejanza de los héroes de Saratoga y Yorktown, respetamos demasiado nuestra causa para mancharla con la barbarie y la cobardía".







Por WILL WEISSERT
The Associated Press

dimanche 16 mars 2014

¿Es anti estadounidense el pueblo cubano?

Tomado de http://www.martinoticias.com


En un sondeo a 25 personas con aspiraciones a marcharse del país, 22 prefieren Estados Unidos antes que democracias prósperas y estables como Suiza, Finlandia o Noruega.

dimanche 16 février 2014

Presentan al Senado de Estados Unidos propuesta de anexión de Puerto Rico

El líder de la mayoría en el Senado, el senador Harry Reid, expresó su apoyo a la anexión de Puerto Rico, al igual que el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden

El Senado federal recibió hoy, por primera vez, una propuesta para impulsar la anexión de Puerto Rico a EE.UU. como un estado más, una solución que desbloquearía la cuestión del estatus político, a la que muchos atribuyen gran parte de la responsabilidad de la crisis socioeconómica que sufre la isla.
Toma de posesión de Luis Fortuño como gobernador de Puerto Rico,
en el Capitolio de San Juan
La propuesta ha sido presentada por el senador demócrata de Nuevo México, Martin Heinrich, y establece los mecanismos para que EE.UU. admita a Puerto Rico como un estado más, siempre que así lo decidan los puertorriqueños en una consulta previa avalada por Washington.
Heinrich es miembro de la mayoría demócrata en el Senado federal y forma parte de la Comisión de Energía y Recursos que tiene jurisdicción sobre los asuntos del estatus de Puerto Rico. El “proyecto de Ley para la resolución del estatus de Puerto Rico” propone preguntar a los habitantes de la isla: “¿Usted quiere que Puerto Rico sea admitido como un estado de Estados Unidos?”.
De imponerse el “sí”, tal y como ocurrió en la anterior consulta (impulsada por el partido de la oposición, que es anexionista, y muy contestada por lo complicado del planteamiento de las preguntas que se hacían), el presidente de EE.UU. deberá someter la legislación al Congreso en un periodo de 180 días para que Puerto Rico sea admitido como un estado en igualdad de condiciones respecto al resto. En la exposición de motivos del proyecto de Ley se explica que en hay unos 3,7 millones de residentes en Puerto Rico que no participan de una forma democrática del Gobierno a nivel federal.
Esta es la primera vez que se presenta un proyecto para la admisión de Puerto Rico como estado en el Senado de EE.UU., aunque en la Cámara federal de Representantes hay otro igual que ya presentó Pedro Pierluisi, líder del opositor Partido Nuevo Progresista (PNP) y representante de Puerto Rico en Washington.
“Hoy damos otro paso al frente en la lucha para terminar con el estatus territorial que nos ha llevado a la crisis económica más grave en nuestra historia moderna”, celebró Pierluisi en un comunicado. Aunque el Gobierno de Puerto Rico lo ejerce el Partido Popular Democrático (PPD), se da la circunstancia de que el representante de la isla en Washington es el líder de la oposición.
En su opinión, el estatus territorial actual, el de Estado Libre Asociado a EE.UU., “ya no da más y es hora de que la voluntad expresada por nuestro pueblo se haga realidad”. Bajo el estatus actual, Puerto Rico se autogestiona a nivel interno, pero carece de competencias en ámbitos como política monetaria, comercio exterior o relaciones internacionales.
Son muchas las voces que están convencidas de que este escaso margen de maniobra que confiere el estatus actual es el principal responsable de la crisis que en la que está sumido Puerto Rico, agravada durante la última semana por la degradación de su deuda a nivel de bonos “basura”. Aunque el independentismo antes gozaba de una mayor aceptación social, en la última consulta, realizada en 2012, sólo el 5,5 % de los participantes apostó por esa opción.
En esa consulta, el 54 % se mostró contrario al actual modelo. En una segunda pregunta, en la que se pedía elegir entre otras tres opciones, el 61,1 % abogó por la anexión y el 33,3 % por buscar una variante mejorada del estatus actual (lo que defiende el partido gobernante). El senador federal Ron Wyden, expresidente de la Comisión de Energía y Recursos, es coautor original del proyecto porque, según ha dicho públicamente, el “estatus actual no puede ser una opción, porque ya que fue rechazado por el pueblo”.
El recién firmado presupuesto de EE.UU. incluye una partida de 2,5 millones de dólares para financiar el proceso asociado a la organización de un plebiscito en Puerto Rico sobre el estatus. “La relación actual socava la integridad moral de EE.UU. ante el mundo”, aseguró recientemente Wyden en unas declaraciones recuperadas hoy por Pierluisi.
También recientemente el líder de la mayoría en el Senado federal, el senador Harry Reid, expresó su apoyo a la anexión de Puerto Rico, al igual que el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden. “La coyuntura histórica de la degradación del crédito de Puerto Rico pone de manifiesto el colapso del estatus actual”, defendió Pierluisi, que recordó que incluso el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca que supervisa las cuestiones de Puerto Rico ha concluido que “el estatus y la economía están íntimamente conectados”.

dimanche 8 décembre 2013

Anexionista: a mucha honra

Lunes, Octubre 21, 2013 | Por Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba, octubre,www.cubanet.org - Cierto es lo que expuso Lázaro Fariñas en una de sus crónicas, un cubanoamericano que reside en Miami: ¨Parece que los anexionistas cubanos van a seguir existiendo hasta el final de los tiempos¨. ¿Se referirá el colega al final de los tiempos del socialismo castrista?

No voy a hacer un recuento de los prominentes líderes políticos e intelectuales de alto vuelo, que en el siglo XIX presintieron que la anexión a Estados Unidos, evitaría un futuro sangriento en la isla cubana.

Las multitudes que recibieron con alegría y aplausos a las tropas norteamericanas cuando entraron en La Habana, que desfilaron por sus calles y avenidas y por último se detuvieron en la Plaza de Armas, están presentes en los libros más importantes de nuestra historia.

Aquel domingo 1ro de enero de 1899 fue el día que Estados Unidos tomó el control de Cuba. Ni una sola voz de toda aquella masa humana, en representación de un pueblo compuesto por dos millones de habitantes, se mostró inconforme con la intervención.

La guerra dejaba un país en ruinas, y a partir de ese día reinó la calma, tal como lo escribió recientemente el colega Ciro Bianchi. Como lo han asegurado decenas de nuestros mejores historiadores, la intervención norteamericana resultó de gran beneficio para Cuba, como también lo sería hoy, dado el estado calamitoso en que se encuentra nuestro país.

Uno de nuestros más geniales historiadores, Manuel Moreno Fraginals, se preguntó en cierta ocasión por qué el movimiento anexionista a Estados Unidos ha permanecido en la memoria histórica de la nación cubana.

¿Acaso será –me pregunto- porque un gran porciento de cubanos aún la desea?

En 1840 surgió el Partido Anexionista de Cuba. Se dijo que sus fundadores querían la anexión para no perder a sus esclavos. Sin embargo, en 1865, cuando Estados Unidos ya se había convertido en un país antiesclavista, se hizo más patente el reclamo de la anexión por parte de muchos patriotas.

Incluso el propio José Martí, al ver que la bandera cubana era la misma que la bandera anexionista de Texas, en conversaciones con Porfirio Díaz terminó por concebir la anexión con México. Él prefería que Cuba fuera mexicana. Muchos otros patriotas la querían anexada a Estados Unidos, el país que era el cuarto comprador de productos cubanos.

Algo que callan los historiadores castristas de hoy y que es una verdad insoslayable, es que en 1868, desde los inicios de la primera Guerra de Independencia, encabezada por Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, ese grupo importante de cubanos decidió pedir al gobierno norteamericano la anexión de la isla, y que Ignacio Agramonte, el Mayor, el hombre de las acciones brillantes, o como lo llamó Martí: Diamante con alma de beso, nunca ocultó sus ideas anexionistas, interpretadas por muchos como ¨sentimientos de una gran pureza, de un gran patriotismo¨.

Hoy, después de tantos sufrimientos vividos por Cuba en el siglo XX, no creo que sea traición confesar que la anexión a Estados Unidos, hubiera evitado las causas de esos sufrimientos: gobiernos corruptos, golpes de estado, insurrecciones sangrientas entre hermanos y sobre todo una dictadura totalitaria que, durante más de medio siglo, ha sido la culpable de nuestro atraso económico, de nuestra atrasada y enferma sociedad, con un saldo impresionante: miles de hombres fusilados, un comercio floreciente destruido, un exilio de millones de personas, incontables violaciones a los Derechos Humanos, miles de prisioneros políticos y el empobrecimiento de la nación.

Por estas y otras muchas razones, no creo que me vean como traidora, si confieso mi solidaridad con aquellos que en vez de guerras fratricidas, querían la prosperidad del país. He luchado pacíficamente durante años por la libertad y el respeto de los Derechos Humanos en Cuba, he sufrido prisión por mis ideas políticas, entre presas comunes, he sufrido durante meses torturas psicológicas en las cárceles políticas de Fidel Castro, sufro la destrucción de mi familia, como tantos. Tengo sobradas razones para pensar así.

Me comprenderá esa gran legión de ex presos políticos que después de haber cumplido largos años de cárcel, pudieron cobijarse en suelo norteamericano, la gran mayoría de esos millones de cubanos que huyeron de una dictadura salvaje que les exigió que se marcharan, si no aceptaban la hoz y el martillo para continuar destruyendo a Cuba.

Me comprenderán esos cientos de miles de jóvenes que hoy tienen como único futuro, escapar de la Isla de Fidel.

Santa Fe, 20 de octubre 2013

Artículos a los que se hace referencia:

Los últimos anexionistas, Lázaro Fariñas, 2 de marzo, 2012, blog martiano.

Así cesó la soberanía española, de Ciro Bianchi, Juventud Rebelde, 6 de octubre, 2013