La señora Soler además de ponerse en ridículo, argumentando entre otros despropósitos, que no tuvo una infancia feliz porque su madre no le había podido comprar un velocípedo, correspondió también “casualmente” (como fue publicado en los medios) llegando a Miami, con la diputada venezolana María Corina. Terminó la entrevista gritando las mismas consignas que repitió 45 minutos más tarde en los Estados Unidos.
¿Cuándo se va a acabar todo ese relajo?
Si les interesa el cubaneo en su vertiente más oscura pueden escuchar dicha entrevista aquí: