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lundi 31 mars 2014

Una autopsia económica al sistema cubano

El empresario francés Michel Villand presenta hoy su libro Mi socio Fidel Castro en el Club INFORMACIÓN

07.11.2013 | 01:30
Michel Villand y Fidel Castro, en la inauguración de la fábrica en 1977.
Michel Villand y Fidel Castro, en la inauguración de la fábrica en 1977. 

Invirtió toda su fortuna en abrir dos fábricas de pan y trece tiendas en Cuba. Se convirtió en el primer empresario francés en crear un negocio en la isla y hasta Fidel Castro inauguró su primera fábrica. Eso ocurrió entre 1994 y 2007. Ese año, el gobierno cubano vio que había conseguido demasiado poder, nacionalizaron su empresa, justo cuando Fidel Castro cayó enfermo, y le echaron del país. Se instaló en Andalucía y, como sus socios habían guardado algo de capital, pudo llevar el caso a la Corte de Justicia de Londres. Como respuesta, el presidente cubano accedió a pagar y devolverle parte de su capital. Pero firmó una cláusula de confidencialidad por la que no puede hablar del dinero recuperado.

Esta es, resumida, la historia de Michel Villand, un empresario francés que fue demasiado poderoso en Cuba y que ahora ha contado su experiencia en el libro Mi socio Fidel Castro, en colaboración con el periodista Francis Matéo, que hoy se presenta en el Club INFORMACIÓN.

«Es la primera autopsia económica del sistema cubano, un testimonio de trece años vividos en el interior del sistema de un país», asegura el fundador de Pain de París, nombre de su cadena de tiendas en La Habana, que tras su marcha pasaron a llamarse Dulcinea. «Mi fuerza es que me ha permitido llamar socio a Castro porque yo invertí mi dinero personal, no era una empresa, eran los ahorros de mi vida, y eso puede servir de muestra de lo que se debe hacer para sobrevivir en tiempos de crisis; ahora estamos amargados por el momento que atravesamos, pero hace 55 años que Cuba está en crisis y el pueblo sobrevive y sufre».

Villand ve en el pueblo cubano «un ejemplo de la solidaridad que se debe tener frente a las dictaduras; el mejor eslogan cubano que conozco es que lo que no se comparte, se pierde». Recuerda que «trataron de separarnos, de comprarnos, de atacarnos para que nos fuéramos, pero nosotros luchamos contra el pesimismo y con valor demostramos a la dictadura que éramos más fuertes que ellos; el libro, por eso, muestra el afán por combatir la dictadura y la corrupción, incluso quisieron pagarme para que abandonara a mis socios y yo siempre me negué a pagar dinero negro a los políticos».

Este empresario narra que cenó cinco veces con Fidel y fue invitado a su cumpleaños, incluso inauguró su fábrica, «porque consideraba que era suya, ya que tuve que firmar como si fuera una empresa mixta, el 51% del Estado cubano y el 49% mío; además yo pagaba 500 dólares al mes para cada panadero y el gobierno les pagaba en pesos lo equivalente a 15 dólares, el resto se lo quedaba».

No obstante, de Fidel destaca que «es un seductor, con una inteligencia excepcional; al contrario que otros dictadores entendió que para ablandar a la democracia y para que su ego fuera reconocido en el mundo entero tenía que destacar en el fomento de la educación, la salud, la cultura y el deporte; a partir de ese momento ganó el corazón de los europeos de izquierdas, además habla al pueblo con el corazón; le respeto porque por una parte está cerca de su pueblo, Raúl es totalmente diferente».

Michel Villand se quedó sin sus dos fábricas, una en La Habana y otra en Cayo Coco, y trece tiendas. «Pensaron que yo era demasiado fuerte», afirma.

En la presentación de hoy, que dará comienzo a las 20 horas, intervienen, además del autor del libro, el oficial de la Legión de Honor Pierre Gurtler y el editor de la obra, Juan Ramón Roca

samedi 29 mars 2014

Eduardo Barreiros: un capitalista gallego perdido en Cuba

Camión Dodge

En 1980, Eduardo Barreiros (el de los "Dodges") se fue a Cuba a crear allí una industria local de motores Diesel. Sus experiencias allí son muy ilustrativas de los "avances del Socialismo".


Curiosamente en la primavera de 1980 el gobierno cubano había contactado al Lloyd´s Register para que les asesorase acerca de sociedades capaces de llevar adelante un ambicioso programa para construir motores diesel en Cuba. El tema de la automoción siempre estuvo presente entre los responsables cubanos desde la revolución de 1959, y el mismísimo Che Guevara dijo en cierta ocasión que "un país no es plenamente independiente sin una industria automotriz propia".

El Lloyd´s, entre otras propuestas, sugirió a los cubanos el que considerasen los motores de Dimisa para cuya futura homologación habían sido ya contactados por Eduardo Barreiros.

El Lloyd´s hizo una preselección en función de parámetros técnicos y comerciales, proponiendo al gobierno cubano tres opciones que eran Mercedes Benz, Nissan y Dimisa.

Mercedes Benz fue descartada de antemano. Para la República Democrática Alemana que era uno de los países comunistas que más ayudas técnicas daba a Cuba habría sido difícilmente aceptable que la "hermana" caribeña recurriese a motores que ostentaban la célebre estrella que era uno de los signos más representativos de la República Federal Alemana.

Con Mercedes Benz fuera de concurso la lucha se centró entre Nissan y Dimisa. Barreiros mandó a Cuba dos motores EB 8 de los que un árbitro cubano nombrado al efecto escogió uno al azar. Lo mismo hicieron con el Nissan.

El Lloyd´s propuso unas pruebas pero los cubanos hicieron al final lo que quisieron, sometiendo a los motores a un test de funcionamiento continuo, casi irracional, de 4 meses rodando las 24 horas del día sin parar. Al cabo de varias semanas el motor Nissan comenzó a echar más humo de lo normal y acabó gripando, en tanto que el de Dimisa funcionó sin apenas problemas aunque con ciertos desajustes al final, lo que hizo que algunos cubanos detractores del motor español dijeran que había acabado "tocado". Ante tal comentario Eduardo Barreiros pidió que le dejasen ajustar el motor y, tras algo menos de media hora de intervención, el EB 8 volvió a arrancar sin problemas girando a pleno rendimiento. Así pues ya tenemos al motor de Barreiros seleccionado.


Motores Taíno

El motor recibió entonces la denominación de Taíno, nombre de una de las razas de indios precolombinos que vivían en Cuba antes de la colonización. El nombre de Taíno iba a ser aplicado a todos los motores cubanos sobre los que ya se hacían incluso planes para la exportación a Sudamérica. En este caso concreto estamos ante el "Taíno EB 8" que fue exhibido en las ferias de Leipzig (Alemania del Este), Plovdiv (Bulgaria) y Bucarest (Rumania).

Antes de iniciar la fabricación de los motores Taíno, Eduardo Barreiros propuso, y se aceptó, hacer un ensayo de dieselización de dos motores Zil-130 a título experimental. Ello permitiría un ahorro importante de combustible mientras se ponía en marcha la fábrica, dando actividad a la empresa y contribuyendo a la formación de personal cubano. De hecho Barreiros ya había iniciado los estudios de transformación del motor Zil en Dimisa en 1982.

Se mandaron dos motores a España efectuándose la transformación. Devueltos a Cuba, fueron montados en sendos camiones Zil, efectuándose un test entre estos dos vehículos y otro con motor de gasolina. La prueba consistía en ir desde La Habana hasta Matanzas y tuvo lugar el 10 de enero de 1984. Los camiones dieselizados consumieron 20,13 y 21,3 litros de gasóleo cada 100 kilómetros, en tanto que el Zil con el motor original consumió 34,51 litros de gasolina, casi el doble, y eso que los motores trasformados sólo habían girado unas pocas horas en el banco para suavizarlos, por lo que aún estaban lejos de su rendimiento óptimo.

Una empresa mixta a la deriva

Se inicia entonces un programa de dieselización paralelo al de construcción de la fábrica. La idea era transformar la totalidad del parque móvil, pero se precisaba del envío de cigüeñales desde la Zil soviética, y lo cierto es que los mandaron, pero con tales defectos de fabricación -fisuras, grietas en los conductos de engrase,... - que sólo una pequeña parte pudo ser aprovechada. Barreiros montó en cólera y quiso hacer lo que se hace en estos casos: devolución del material y un informe técnico desfavorable, pero en Cuba no se protestaba ante los soviéticos por lo que se aprovechó lo que se pudo y punto final. Aún así se pasaron a diesel bastantes cientos de motores.

Hubo que añadir además una fabricación no prevista, la de las bombas de inyección en línea. Por problemas económicos Bosch se negó a entregárselas a Cuba y las firmas Condiesel (Barcelona) y Lucas (inglesa) dejaron de fabricar las bombas de este tipo.

La puesta en marcha de la fábrica seguía adelante. Se compraron del orden de 400 máquinas, la mayoría de ellas en España, en el país vasco, por importe de 400 millones de dólares (había también un proyecto rumano para la puesta en marcha de la fábrica, pero importaba más de 600 millones de dólares y el número de máquinas era superior en un 50%).

Los primeros ensayos de fundición en "Fundición Libertad" fueron un desastre y se optó por otra fábrica, la "Narciso López Roselló" en donde se fundían las piezas de hierro tales como culatas, bloques, volantes, taquets, poleas, colectores y tambores, en tanto que Pinar del Río, en la firma denominada "Partes y Piezas" se fundían los componentes de aluminio. La tornillería se puso en marcha en Matanzas. Aunque ello no afectaba en sí mismo a la fabricación de motores, también se asesoró a otras fábricas en la realización de asientos, llantas y muchas otras cosas. Se montó también la planta de prensas en Guaranajay.

La selección y formación de personal corría a cargo del llamado CATDA (Centro de Asistencia Técnica para el Desarrollo Automotriz), ente propuesto desde el primer momento por Barreiros y a cuyo frente estuvo D. Antonio Guisasola. Tenía entre sus misiones las ya señaladas de seleccionar al personal, formarlo, incorporarlo al proyecto, y organizar el ordenamiento de la producción, cosa siempre difícil, sobre todo en este caso, dadas las singularidades del sistema cubano.

Se producían hechos que dejaban boquiabierto al equipo español. 

Había en todas las fábricas una dirección "operativa" y otra especie de dirección paralela formada por cuadros del partido, por asociaciones de mujeres, sindicatos, comisarios políticos y similares que se creían con derecho a discutir todo y a vetar todo, y en realidad a veces tenían este derecho. Los mandos intermedios podían ser recusados por los obreros, con lo que su autoridad era nula. El absentismo estaba aceptado de facto y, para compensarlo, se sobredotaba de personal a las fábricas. De vez en cuando se encontraban con la fábrica prácticamente vacía y cuando se preguntaba que qué pasaba la respuesta era que "el personal se había ido "voluntario" a la zafra (recogida de caña de azúcar) o a la recogida del tabaco en Vuelta Abajo”.

No había derecho a establecer sistemas de incentivos y a D. Eduardo le costó casi un año de lucha con las autoridades el que permitiesen establecer los criterios de pruebas psicotécnicas para la selección de personal, y es que su puesta en pie suponía una pérdida muy importante de poder por parte de los "compañeros" del sindicato entre los que los criterios de amiguismo y políticos prevalecían sobre los de la idoneidad para el puesto. Jocosamente los cubanos definían a los criterios de amiguismo en la selección como el "sociolismo".

Poco antes de su muerte, en 1991, el Instituto Superior de Diseño Industrial de La Habana le confirió la categoría de Profesor Invitado y que poco después fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de La Habana. Su título de Doctor Honoris Causa era más que merecido y, lamentablemente, fue un país distinto de España el que se lo dio. También se le ofreció la denominada "Giraldilla de La Habana" que es uno de los más destacados símbolos que otorga la capital de Cuba a los ciudadanos que hayan realizado méritos extraordinarios en el desarrollo y fortalecimiento de la ciudad. 

Su muerte el 19 de febrero de 1992 en La Habana puso fin al proyecto cubano en lo que al equipo español concierne, así como a otros proyectos no menos ambiciosos, uno de los cuales era el de iniciar en Angola algo parecido a lo de Cuba.Señalaremos también los soviéticos habían desplazado a Cuba a una serie de técnicos para observar los motores Zil-130 transformados en diesel por Barreiros, y tras ver los resultados le pidieron a Barreiros que les hiciese una propuesta para montar una industria en la Unión Soviética que efectuase a gran escala esta transformación. Barreiros mandó su propuesta, pero dado que por entonces lo que desapareció fue la propia Unión Soviética, todo quedó en proyecto sin ninguna continuidad.


dimanche 23 mars 2014

Banca cubana busca ampliación de entrega de créditos

El Banco Central de Cuba (BCC) busca ampliar la entrega de créditos a los cubanos, como respaldo a los programas de desarrollo establecidos en la actualización del modelo económico que impulsa el gobierno de Raúl Castro.


El Banco Central de Cuba (BCC) busca ampliar la entrega de créditos a los cubanos, como respaldo a los programas de desarrollo establecidos en la actualización del modelo económico que impulsa el gobierno de Raúl Castro.

La política plantea la utilización del crédito en el desarrollo económico y social del país, dirigiéndose a estimular la producción nacional de bienes y servicios, en especial, aquellas que generen ingresos en divisas o sustituyan importaciones, dijo el vicepresidente del BCC, Francisco Mayobre, citado por el semanario económico Opciones.

El directivo señaló que en la población existen expectativas por la ampliación de las posibilidades de financiamientos para adquirir distintos bienes y servicios, lo cual se hará en la medida en que las condiciones de la economía lo permitan.

En sus inicios la política ha estado dirigida a financiar las demandas más urgentes de la población como son las acciones constructivas en las viviendas y el desarrollo de las nuevas actividades de los trabajadores por cuenta propia, explicó Mayobre.

Al cierre de 2013, más de 243.000 personas habían recibido financiamientos, por un importe de más de 2.062 millones de pesos, de los cuales 63,8 por ciento, se otorgó para financiar acciones constructivas de la vivienda.

A partir de julio pasado, la banca comenzó a financiar a las Cooperativas No Agropecuarias para el inicio de sus operaciones, entidades que al terminar el año 2013, habían recibido créditos por un importe de 9,4 millones de pesos.

Agricultores pequeños, trabajadores que ejercen formas de gestión no estatal y personas naturales, en general, pueden acceder a créditos para satisfacer necesidades, emprender labores constructivas por esfuerzo propio y adquirir bienes de uso particular, aunque esta última modalidad se aplicará progresivamente, en la medida en que lo permitan las condiciones del país.

En la actualización del modelo económico cubano, la existencia de una política crediticia es esencial para lograr la estabilidad monetaria mediante la regulación de la creación secundaria del dinero, dijo Mayobre.

El programa de actualización está regido por los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, una hoja de ruta con más de 300 medidas aprobadas en abril de 2011 por el VI Congreso del Partido Comunista.

Esos Lineamientos abrieron una vía para el surgimiento del sector privado, con la autorización al empleo privado en más de 200 actividades, y que hoy aglutina a casi medio millón de cubanos, pues de acuerdo con cifras oficiales al cierre de febrero de este año la isla contaba con 455.577 trabajadores por cuenta propia, como se denomina a quienes laboran fuera del aparato estatal.

Los aportes tributarios de ese sector constituyen el 64 por ciento del total de los ingresos del Presupuesto del Estado, y aseguran la mayor parte de los recursos financieros para el sostenimiento de los servicios públicos y básicos de la población, según fuentes oficiales.

Para potenciar el sector privado, el 1 de julio de 2013 se inició la creación de cooperativas no agropecuarias en diversos sectores de la economía, como la construcción, el transporte y el reciclaje de desechos, y desde diciembre se flexibilizó la política de créditos con nuevas tarifas de préstamos y plazos de pago.

En la actualidad, la cifra de restaurantes y cafeterías privadas es mayor que los estatales, lo que de acuerdo con funcionario influye en el mejoramiento de las instalaciones y de los servicios, y la presentación de los productos también mejora.

Las máximas autoridades cubanas, incluido el presidente Raúl Castro, insisten en que la actualización cubana no supondrá un cambio en la estructura de la propiedad y que lo que se está transformando es la forma de gestionarla.