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lundi 29 décembre 2014

La transición cubana


El 1° de enero de 1899, tuvo lugar un acontecimiento histórico de primer orden en Cuba. Estamos hablando de la Transición pactada[i]. El traspaso de soberanía, materializado en salón de los Pasos perdidos de los Capitanes generales, abrió para la Gran Antilla el período más asombroso de su historia. Primero, porque el nuevo poder representado por el gobernador J. R. Brooks debía preparar el terreno para acoger las inversiones y a los empresarios norteamericanos. Por esa razón, el general puso todo su empeño, no sólo en mejorar las infraestructuras destruidas por la guerra sino en crear otras nuevas y mejores. Cumplió su objetivo con creces. Los cubanos nunca agradecerán lo suficiente a los Estados Unidos por lo que hicieron en aquellos momentos difíciles. A los menos de 4 años de administración norteamericana se debe la fabulosa expansión económica que cambiaría para siempre la suerte de un país arruinado. No tanto por la estúpida táctica de la Tea incendiaria, aplicada sin contemplaciones por los generales de la República en Armas, sino como consecuencia directa de la insensata política metropolitana, atada de pies y manos desde mediados del siglo XIX, a los intereses egoístas de los industriales catalanes.

Pero los cubanos no son los únicos que reniegan el pasado. A pesar de lo que se cree, España también salió ganando con el cambio, puesto que se libraba de un costoso quebradero de cabeza. La verdad es que en 1898, la Península ya no podía mantener a su posesión caribeña. Como suele suceder con las familias de bajos ingresos en las ciudades modernas, la Monarquía pasó del centro a la periferia del orden mundial. En realidad, hacía ya muchos años que la metrópoli económica de Cuba eran los Estados Unidos. Otro detalle ignorado por los historiadores oficiales, es que a pesar de haber ganado la guerra y sin obligaciones legales para hacerlo, los representantes norteamericanos en París garantizaron la perennidad de las inversiones españolas en Cuba. Así pues, como lo demuestran los trabajos del historiador Jordi Maluquer[ii], España no sólo pudo atravesar la crisis en situación de expansión económica, sino que su balanza comercial con la isla lejos de verse afectada, mejoró sustancialmente.

Cuba es el resultado de la voluntad de los Estados Unidos (en cierta medida la España actual también lo es). Los cubanos que se creen ungidos por la gracia divina, presumen poder influir sobre la marcha de los acontecimientos. Pero la verdad es que desde 1899 hasta hoy, no han hecho más que adaptarse a las condiciones impuestas por su vecino. Durante aquel período, las élites cubano-españolas, en nombre del interés superior de los negocios pactaron con el gobernador norteamericano. El 17 de diciembre de 2014 acaban de hacer la misma jugada. Cubanet describió hace poco cómo iba a desarrollarse el acontecimiento. También predijo que su impacto mediático sería breve y así ha sido.

La Transición cubana concluyó hace 117 años con un lapidario: Circulez, y a rien à voir! Lo que traducido en buen cubano significa ¡Rema que aquí no pica! Sólo recordemos que en 1902, las minorías negras y el pueblo llano, fueron excluidos de la vida política nacional, igual que ha ocurrido con este nuevo acuerdo. Por otro lado, España, el otro actor de esta pieza inacabada, tal y como lo confirman el escaso interés institucional que ha provocado el Movimiento de Reunificación de Puerto Rico y el populismo que la corroe, carece no ya de ambiciones geopolíticas, sino de un simple proyecto nacional viable. El futuro no está escrito, pero es necesario conocer el pasado para hacerlo posible. Esta afirmación de sentido común vale tanto para Cuba como para España.





[i]  Zeuske, Michael, 1898. Cuba y el problema de la “transición pactada”. Prolegómeno a una historia de la cultura política en Cuba (1880-1920)
[ii]  Jordi Maluquer de Motes i Bernet, Las consecuencias económicas de las guerras de 1898

samedi 16 août 2014

¡Todavía no se ha acabado y ya están las auras tiñosas volando en círculos!

Compañía busca herederos de expropiados en Cuba para reclamar patrimonio  


 EFE
WASHINGTON -- Una empresa española busca en Latinoamérica herederos de las propiedades que fueron expropiadas sin compensación tras el triunfo de la revolución que encabezó Fidel Castro en Cuba, para ayudarles a reclamarlas.

El empresario catalán Jordi Cabarrocas fundó hace más de una década ‘1898 Compañía de Recuperaciones Patrimoniales en Cuba', con el objetivo de “ayudar a estas familias” que perdieron fincas, fábricas y otras propiedades, cuenta en entrevista con Efe.

Aunque en un primer momento se centraron en localizar a parte de las cerca de 1,000 familias que regresaron a España, aseguran estar listos para continuar la búsqueda en América Latina.

“Cuando Castro llegó al poder (en enero de 1959), durante los primeros tres años se dedicó a encontrar a las 3,000 (familias) más pudientes y pedirles que se fueran”, indica Cabarrocas, que asegura que su labor es apolítica.

Se calcula que un tercio volvió a España, otro se instaló en Estados Unidos, sobre todo en California y Nueva Inglaterra, y el resto en países cercanos a la isla como Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, México y Panamá, donde ya ha establecido algunos contactos.

La filosofía de la empresa es que la unión hace la fuerza, así han contactado con más de 200 familias españolas, la mitad de las cuales han firmado contrato con ellos; más de 20 órdenes religiosas, como los Escolapios, y otras instituciones, que esperan ser un bloque negociador con el próximo gobierno en Cuba.

“Nosotros nos hemos guiado por lo que ha pasado en otros países”, indica el empresario, que considera que Cuba “tiene que arreglar” las cuestiones de la seguridad jurídica y propiedad privada, para dar garantías a la inversión extranjera, y “con estas dos cosas lo demás es relativamente fácil para que progrese el país”.

Cabarrocas, que define su compañía como un fondo de inversión, no pide contribuciones para comenzar a gestionar los trámites y asume el riesgo de la operación en caso de que no haya recuperación de los bienes o una indemnización, pero de lograrse el acuerdo es un 30 por ciento.

Se financia gracias a socios inversores -unos 80 de momento y espera que lleguen a 200 a finales del año que viene- que apuestan a futuro, “porque esta compañía solo gasta dinero, de momento; lo ganará en el momento que exista la reversión”.

Este ingeniero de formación cuenta con un equipo de tres juristas, un representante en México, dos documentalistas, un administrativo y personal en Cuba, que se encarga de tomar fotos de las propiedades y buscar documentos en los registros.

Sabe que algunas familias “salieron con lo puesto” y no tienen los papeles que acrediten la propiedad, pero asegura que estas familias saben lo que tenían porque lo han ido transmitiendo a sus herederos, y ellos se encargan de documentarlo.

“Hacemos toda una labor para construir el expediente y para prepararnos para cuando sea (el cambio político), no sabemos cuándo va a ser pero ya pasó en el pasado en muchísimos países y lo que estamos haciendo nosotros es anticiparnos”, explica.

De momento, las reformas que asoman en Cuba con el gobernante Raúl Castro las ve como “una intentona leve de apertura” pero considera que “no está pasando nada relevante en la calle”.

Hasta ahora no ha habido ninguna reunión oficial con la dirigencia en Cuba, aunque adelantó que preparan un encuentro en la embajada cubana en Madrid en el último trimestre del año.

Cabarrocas reconoce que no es una tarea fácil pero se muestra convencido de que es posible.

“En el fondo nosotros estamos haciendo un trabajo que es para los que manden el día de mañana, entiendo que somos un factor de cohesión y de simplificación” de algunos procesos.

“Estamos ordenando la situación para la siguiente Cuba y en esto tenemos muchas cosas para ayudar, porque necesitarán inversión extranjera y la inversión extranjera necesita seguridad jurídica. Nosotros a la gente que esté vinculada con nosotros vamos a ser de los primeros en decir ‘esto es nuestro y está limpio'”, asegura.

El empresario afirma: “el día que esto se mueva vamos a estar allí”.