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vendredi 14 novembre 2014

Cooperan Cuba y Cataluña 116 años después

El CSIC patenta un nanomedicamento para curar las úlceras del pie diabético

El nuevo medicamento será llevado al mercado por la empresa biotecnológica Heber Biotec


MIÉRCOLES, 12 DE NOVIEMBRE DEL 2014 - 11.06 H
Investigadores del grupo Nanomol del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC) y del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba han desarrollado y patentado un nanomedicamento para tratar lasúlceras del pie diabético.
El nuevo medicamento, que será llevado al mercado por la empresa biotecnológica Heber Biotec, es fruto de una colaboración entre los grupos de investigación del profesor Jaume Veciana y la doctoraNora Ventosa, pertenecientes al Instituto de Ciencia Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC) y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) del polo científico de La Habana.
Los investigadores han descubierto que la integración de un factor de crecimiento epidérmico (EGF) en un nuevo tipo de nanopartículas, denominadas 'Quatsomes', aumenta su actividad regenerativa. Los científicos han demostrado que esta nueva nanomedicina mejora de manera muy significativa el tratamiento de las úlceras complejas del pie diabético y evita el riesgo de amputación de la extremidad. Estas nanovesículas de EGF, obtenidas mediante un procedimiento desarrollado por el grupo Nanomol, han sido probadas en modelos animales y en tratamientos compasivos en humanos.
En estos ensayos, los científicos han conseguido cicatrizaciones completas de las úlceras en el plazo de tan sólo ocho semanas. Según ha informado el ICMAB, la nueva nanoformulación también tiene la ventaja de permitir una administración tópica del medicamento, nada dolorosa para el paciente en comparación con la infiltración que se hace en los tratamientos actuales.
Los 'Quatsomes' son nanopartículas similares a los liposomas, pero con una gran estabilidad en el tiempo, superior a 3 años. Esta gran estabilidad conlleva ventajas para usarlas en la obtención de nuevas nanomedicinas y en la garantía de su calidad farmacéutica. Además, tienen la capacidad de encapsular tanto moléculas solubles en agua como insolubles, lo que les confiere una gran versatilidad en su utilización como nanotransportador de moléculas farmacéuticamente activas, han explicado los investigadores.
La empresa que ha adquirido los derechos de licencia para comercializar el nuevo nanomedicamente, Heber Biotec, es el brazo comercial del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba. Se trata de una empresa de ámbito internacional que desarrolla su actividad en la comercialización de productos biotecnológicos, que vende sus productos principales en más de 45 países y que cuenta en la actualidad con 412 registros farmacéuticos.

lundi 11 août 2014

Imperialismo Arancelario Catalán y Guerra de Cuba

Vais a contribuir a la represión de una insurrección desalentada (...) a evitar la pérdida de una joya envidiada por su valor inestimable, a defender la integridad del territorio, a pelear para que España viva contra los que allí claman muera España
Narcis Gay, Diputado Provincial de Barcelona en la ceremonia de entrega de la bandera (española) al batallón de voluntarios catalanes con destino a Cuba.


Tras la independencia a principios del siglo XIX de las posesiones continentales americanas, Cuba, Puerto Rico y Filipinas constituían los últimos restos del antaño extensísimo imperio español. 

El más importante de ellos era sin duda la isla de Cuba. La primera tierra americana en ser colonizada, había prosperado con la producción a gran escala de azúcar y tabaco, y era considerada la colonia más rica y más floreciente en manos de cualquier potencia europea. Los movimientos separatistas que habían terminado en pocos años con la presencia española en el continente, apenas habían cuajado en la isla. La principal razón resultaba obvia. Cuba era una isla esclavista. La base de la producción azucarera, y por tanto de la riqueza de la oligarquía local, era la mano de obra esclava. Miles y miles de africanos habían sido asentados en el Caribe merced a un indigno tráfico (por cierto dominado por negreros catalanes, ya lo detallaremos en alguna entrada posterior). Los criollos cubanos ante el miedo a las grandes masas de esclavos africanos, y a que la independencia pudiera derivar en algún tipo de emancipación afrocubana se lo pensaron dos veces antes de clamar por ella.

Sin embargo, conforme avanzaba el siglo, el movimiento nacionalista cubano fue ganando fuerza. La cada vez más estrecha relación comercial de la isla con los emergentes Estados Unidos,  la abolición de la esclavitud en 1.886 y la consiguiente extensión del proletariado cubano supusieron puntos de inflexión. 

Para colmo de males, en 1.882 la burguesía catalana consiguió que se promulgara la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas. Se trataba de una disposición proteccionista que pretendía garantizar el mercado cubano para los fabricantes peninsulares, principalmente catalanes, que  por entonces tenían serias dificultades para competir con la moderna y eficiente industria norteamericana.  Por esta Ley, los puertos de Cuba, Puerto Rico, y Filipinas, pasaban a ser de cabotaje y se establecía a las importaciones extranjeras un imponente arancel de entre el 40 y el 46%. 


Embarque de los voluntarios catalanes rumbo a la Guerra de Cuba
Luciendo barretinas y desplegando bandera española y entusiasmo colonialista

Obviamente, para la industria textil de Cataluña resultó un negocio redondo. Las exportaciones del sector algodonero se triplicaron entre 1.891 y 1.898. Por contra, las importaciones de manufacturas exteriores en Cuba se redujeron en un tercio entre 1.891 y 1.901. Se produjo, en definitiva, un desequilibrio evidente en el que los industriales proteccionistas peninsulares  fueron  beneficiados a costa de los ciudadanos cubanos, cuyos intereses pasaban por el librecambismo. Quedaban obligados a pagar un sobreprecio por comprar los bienes que precisaban.

Como cabía suponer, los efectos de la Ley de Relaciones Comerciales no se hicieron esperar. El malestar de los cubanos se reflejó en un un aumento sensible de los partidarios de la independencia. Ante esta situación, se alzaron voces razonables a favor de la concesión de una autonomía, punto clave de la cual sería la relajación de la política proteccionista. Pero tal solución de compromiso contaba con la oposición cerrada tanto de los sectores más ultras como de la burguesía textil catalana, por lo que nunca terminó de llevarse a cabo. 

En sentido contrario (y razones había para ello) el apoyo en Cataluña al mantenimiento del status quo colonial era abrumador. Ya cuando estalló la primera de las guerras de independencia cubana, la denominada Guerra de los Diez Años (1.868-1.878)  se sucedieron en Barcelona las muestras de apoyo al gobierno y al ejército, incluyendo el alistamiento de un cuerpo de voluntarios. Los gastos de enganche del mismo serían sufragados mediante suscripciones populares iniciadas por la Diputación de Barcelona. En el momento en el que el Gobierno Central, partidario en aquel momento de buscar una solución negociada, trató de suspender el alistamiento, la Diputación amenazó con dimitir en bloque. El gobierno dio marcha atrás, y los jóvenes catalanes partieron a combatir a la manigua cubana, convenientemente equipados, eso sí, con las tradicionales faja y barretina del país.  Fueron agasajados y despedidos por las autoridades barcelonesas entre el entusiasmo patriótico de la población. Llegados a La Habana, el dramaturgo y político Francisco Camprodon Lafont, natural de Vic, les recibiría con estos patrióticos versos en lengua catalana.

Porti l´vent á terra lluña
lo crit de terra germana:
los españols de l´Habana
saludan á Cataluña.
Si la traició refunfuña
esperant vencer; s´engaña:
gent de la nostra calaña
no agarra l´fussel en vá:
Cuba no s´pert, ni s´perdrá
es de España y ¡viva España!

Los batallones de voluntarios catalanes llegarían a sumar la muy respetable cifra de 3.600 soldados. En su financiación colaborarían distinguidos miembros de la burguesía catalana como Claudio López Bru o Salvador Sañá. Y no nos extraña. Ya en 1.872 el Diario de Barcelona preguntaba sin medias tintas:
¿Quién consumiría lo que Cataluña produce si las Antillas dejaran de ser españolas? ¿A dónde irían nuestros vinos, nuestros aceites, los productos todos de nuestra agricultura y de nuestra industria?
Mientras, en Cuba, los levantamientos y choques armados se sucedían, y miles de reclutas fueron enviados desde la península para intentar dominarlos. Curiosamente, la extensión de la guerra no dejó de suponer también, de rebote, un lucrativo  negocio para el sector textil catalán en forma de uniformes militares. Dividendos que contrastaban sobremanera con las penosas condiciones que debían afrontar los soldados. Combatiendo en un clima tropical y faltos de pertrechos, se estima que la gran mayoría de las bajas fueron causadas por las enfermedades y las duras condiciones en las que luchaban, no por las balas enemigas.


 Caricatura patriótica aparecida en 1.896 en la revista catalana "La Campana de Gracia"
Un amenazante Tio Sam pretende poner sus malvadas manos sobre la Cuba española

Después de la entrada de Estados Unidos en la  guerra en 1.898 la situación bélica varió por completo. La flota española fue derrotada en Cavite y Santiago de Cuba y tras algunos combates en tierra, España pidió la paz. Esta se firmaría en diciembre de ese mismo año y supondría la independencia de Cuba y la cesión a E.E.U.U. de Filipinas, Puerto Rico, y la isla de Guam.

Tras el desastre del 98, y la consiguiente  pérdida de las colonias, nada volvió a ser igual en la península. Concretamente, en Cataluña, la burguesía algodonera, resentida por la pérdida del suculento mercado cubano, se volcó hacia el catalanismo. Éste enseguida abandonó su regionalismo originario para conformar un nacionalismo mucho más radical, reivindicativo y opuesto a España. Y el apelativo "imperialista" pasó a constituir uno de los venablos preferidos dentro de su extenso arsenal de improperios  hacia Castilla.  Los tiempos, efectivamente, habían cambiado.  

fuente: http://voz-castellana.blogspot.fr/2014_02_01_archive.html

lundi 28 juillet 2014

El separatismo, “un moviment espontani del poble”? Vea cómo todo lo dirige la Gene.


Desde 1990, el Govern planeó la infiltración nacionalista en todos los ámbitos catalanes.

generalitat 
En 1990 José Antich escribió un artículo para enmarcar. Allí explicaba el Programa 2.000: el plan de infiltración nacionalista que puso en marcha CiU en la década de los 90. El documento tenía 20 páginas: “La obsesión por inculcar el sentimiento nacionalista en la sociedad catalana, propiciando un férreo control en casi todos sus ámbitos -el documento propugna la infiltración de elementos nacionalistas en puestos clave de los medios de comunicación y de los sistemas financiero y educativo-, y las referencias a un ámbito geográfico -los Países Catalanes- que sobrepasa los límites del Principado, son algunos ejes del que viene a ser el Programa 2000 de los nacionalistas catalanes”, decía Antich. La infiltración tuvo tanto éxito que el mismo Antich se convirtió al nacionalismo, y hoy es tertuliano estrella en los medios nacionalistas subvencionados.
El Programa 2.000, escrito por Jordi Pujol en el verano de 1989 (con la colaboración de Miquel Roca), decía lo siguiente:
“Cataluña es una ‘nació’ discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico. El embrión del espanyansroba i ensvolenaixafar.
“La búsqueda de la soberanía hace imprescindible la sensibilización ciudadana hacia el reforzamiento del alma social. (…) Vigilar la composición de los tribunales de oposición para todo el profesorado. (…) Reorganizar el cuerpo de inspectores de forma que vigilen la correcta cumplimentación de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza“. El adoctrinamiento de somescolanacionalista.
- “Incidir en las asociaciones de padres”. Las AMPAS nacionalistas.
“Fomento de las fiestas populares, tradiciones, costumbres y trasfondo mítico”. La flama de Canigó, los castells per la independènciainvento de gegants y demás tradiciones artificiales.
- “Introducir gente nacionalista (…) en todos los puestos claves de los medios de comunicación. (…) Incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y de los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana”TV3Mònicuatrocientosmil TerribasJordi Basté, el Conde de Godó y el resto de medios nacionalistas subvencionados.
“Creación de organizaciones patronales, económicas y sindicales catalanas, y diseño de una estrategia para optar a los cargos directivos de las instituciones financieras”. La complicidad de UGT y CCOO, y de Gay de Montellà, Fomento, La Caixa, PIMEC, Rosell y los empresarios separatistascomo Bonpreu o Casa Tarradellas.
“Incidir sobre la administración de justicia y orden público con criterios nacionales”Piqué Vidal,Pascual Estevill y demás jueces ideologizados que hicieron la vista gorda en las corruptelas nacionalistas; y Santiago Vidal, el licurgo separatista.
Jordi Pujol tuvo 14 años más para poner en práctica el Programa 2.000. Después lo continuarían MontillaMas. Hoy vemos las consecuencias de esta operación de imposición ideológica desde arriba.
¿Alguien se cree todavía eso de “es un ‘prucés’ de baix a dalt, espontani, que surt del poble”? Lo único que sale del “poble” es el dinero para llevarlo a cabo, mediante los impuestos más altos de Europa. El resto brotó del delirante magín de Jordi Pujol y demás ideólogos nacionalistas.

lundi 10 février 2014

De cómo Cataluña se volvió rica y Galicia, pobre

En el siglo XIX los aranceles proteccionistas establecidos por el Gobierno de España permitieron el despegue de la industria catalana, una apuesta que relegó a otras comunidades


La memoria es corta. Tendemos a interpretar el pasado filtrándolo por el tamiz de lo que vemos en el tiempo presente. Si en una charla de cafetería preguntásemos cuál de estas dos regiones, Cataluña o Galicia, contaba con más población en el siglo XVIII, indudablemente la mayoría de los parroquianos nos dirían que Cataluña, pues hoy la comunidad mediterránea aventaja a la atlántica en 4,8 millones de habitantes. Sin embargo, lo cierto es que en 1787 Galicia tenía más población que Cataluña: 1,3 millones de gallegos frente a 802.000 catalanes. Los saludables datos demográficos del confín finisterrano eran además un síntoma de pujanza. En el siglo XVIII algunos pensadores ilustrados presentaban a Galicia ante otros pueblos de España como un ejemplo de sociedad bien articulada económicamente.
Bendecida por un clima templado y con generosos dones naturales, ya bien conocidos desde los romanos, buenos amigos de su oro y su godello, entre 1591 y 1752 se estima que Galicia duplicó su población. Su éxito se basaba en una agricultura autosuficiente, que recibió un empujón formidable con la perfecta y temprana aclimatación del maíz a los valles atlánticos. Pero había más. Una primaria industria popular, cuyo mejor ejemplo era el lino. Y también, claro, los recursos de las salazones de pescado, donde tanto ayudaron empresarios catalanes; la minería, las exportaciones ganaderas, el comercio de sus puertos… Todo ese edificio gallego, tan perfectamente ensamblado durante siglos y triunfal en el XVIII, entrará en crisis súbitamente en el XIX y se vendrá abajo. Fue un colapso de naturaleza maltusiana (Galicia se torna incapaz de atender las necesidades que genera su bum demográfico) y da lugar a un éxodo de magnitudes trágicas: desde finales del siglo XVIII hasta los años 70 del siglo pasado se calcula que un millón y medio de personas huyeron de la miseria de Galicia. Buenos Aires fue durante largo tiempo la segunda ciudad con más gallegos y ese gentilicio todavía es allí sinónimo de español.
¿Por qué se hunde Galicia en el siglo XIX? Porque decisiones políticas externas voltean su modo de vida tradicional. La apuesta por la industria del algodón mediterránea, que será protegida con reiterados aranceles por parte del Gobierno de España, arruina la mayor empresa de Galicia, la del lino. Los nuevos impuestos del Estado liberal, que sustituyen a los eclesiásticos, obligan al campesinado a pagar en líquido, en vez de en especie, y lo acogotan. Aislado del milagro del ferrocarril, el Noroeste languidece, lejano, ajeno a los nuevos focos fabriles, establecidos en Cataluña, con su monopolio de la industria del algodón, y en el País Vasco, cuya siderurgia pasa a ser también protegida como empresa de interés nacional.

Cataluña, siempre lo primero

La primera línea férrea de España es la Barcelona-Mataró, en 1848. Galicia contará con su primer tren en 1885, ¡37 años después! La primera empresa de producción y distribución de fluido eléctrico a los consumidores se creó en Barcelona, en 1881, se llamaba, y es significativo, Sociedad Española de Electricidad. La primera ciudad española con alumbrado eléctrico fue Gerona, en 1886. La teoría del agravio a Cataluña no se sostiene. De hecho, el resto de España todavía aportará algo más: mano de obra masiva y barata para atender a la única industria que existía, la catalana (salvo el oasis de Vizcaya).
En el siglo XX llegaran más ventajas competitivas para Cataluña. En 1943, Franco establece por decreto que solo Barcelona y Valencia podrán realizar ferias de muestras internacionales. Ese monopolio durará 36 años. Fue abolido en 1979 y solo entonces podrá crear Madrid su feria, la hoy triunfal Ifema. Catalanas son las primeras autopistas que se construyen en España (Galicia completó su conexión con la Meseta en el 2001 y la unión con Asturias se culminó hace dos semanas). La fábrica de Seat, la única marca de coches española, se lleva a Barcelona. Otro hito son los Juegos Olímpicos del 92, un plató de eco universal, conseguido, concebido y sufragado como proyecto de Estado (o acaso cree alguien que aquello se logró y se costeó solo por obra y gracia del Ayuntamiento de Barcelona y el gracejo de Maragall). En los años noventa se completará la entrega a empresas catalanas del sector estratégico de la energía, un opíparo negocio inscrito en un marco regulado. En 1994, el Gobierno de Felipe González vendió Enagás, monopolio de facto de la red de transporte de gas en España, a la gasera catalana, por un precio inferior en un 58% a su valor en libros. Repsol, nuestra única petrolera, también pasará a manos catalanas. Los modelos de financiación autonómica se harán siempre a petición y atención de Cataluña. También es privilegiada en las inversiones de Fomento y se le permite aprobar un estatuto anticonstitucional que establece algo tan insólito como que la instancia inferior, Cataluña, fije obligaciones de gasto a la superior, España. Todas las capitales catalanas están conectadas por AVE en la primera década del siglo XXI, mientras que la línea a Galicia todavía no tiene fecha cierta y los próceres de CiU presionan que no se construya.

Retroceso con la libertad

Cuando llegan las libertades económicas y se evaporan los aranceles y los monopolios, España logra crear, contra todo pronóstico, la mayor multinacional textil del planeta, Inditex. Resulta harto revelador que la compañía nazca en La Coruña, en el confín atlántico, y no en la comunidad que durante un siglo largo disfrutó del monopolio del algodón y el textil. Lo mismo sucede con las ferias de muestras de Barcelona y Madrid.
En realidad la libertad económica, unida al ensimismamiento nacionalista, sienta mal a Cataluña, acostumbrada a competir apoyada en la muleta del Estado intervencionista. Según la serie histórica de desarrollo regional de Julio Alcaide para BBVA, en 1930 la primera comunidad en PIB por habitante era el País Vasco y la segunda, Cataluña; Galicia se perdía en el puesto quince. En el año 2000 Baleares era la primera; Madrid, la segunda; Navarra, la tercera, Cataluña caía al cuarto lugar; y el País Vasco, al sexto; por su parte Galicia recortaba varios puestos.
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lundi 27 janvier 2014

Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas

La Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas fue una ley española promulgada el 20 de julio de 1882, referente al comercio con Cuba y las restantes colonias de España en el Caribe, que junto con el Arancel Cánovas (1891) y el Arancel Cambó (1922), representan la legislación de carácter proteccionistadurante la Restauración.1 Su propósito era proteger la industria metropolitana, en particular la industria textil de Cataluña, proporcionándole un mercado en exclusividad y sin competencia exterior.

Durante las décadas de 1860 y 1870, la industria textil catalana consigue expandirse gracias a las externalidades generadas por la producción algodonera, como una excepción al escaso crecimiento del resto de sus sectores industriales.2

Sin embargo este crecimiento empieza a tocar techo durante la década de 1880, ya que el mercado interior estaba saturado y los mercados no coloniales podían acceder a productos más competitivos.3

La presión de los industriales textiles logró la promulgación de la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas en julio de 1882, a fin captar el mercado antillano en su totalidad para las industrias catalanas de bienes de consumo, añadiendo así este nuevo mercado al monopolio peninsular.4 Mediante esta disposición los puertos Cuba Puerto Rico y Filipinas pasaban a ser considerados de cabotaje y obligados por tanto a consumir dichos productos.5 Por otra parte, los productos extranjeros eran gravados con un arancel de entre el 40 y el 46 por ciento. Éste, sin embargo, sólo mantuvo satisfechos a los grupos de presión de la industria catalana hasta la década de 1890, en que se forzó el Arancel Cánovas para impedir las importaciones de textiles de otros países.6
Consecuencias[editar · editar código]

Ley de Relaciones Comerciales aseguró el mercado colonial a la industria textil algodonera hasta la derrota de 1898. Así, sus exportaciones se triplicarían entre 1870 y 1880.7 8 Por otra parte, los nuevos aranceles frenaron las importaciones de las manufacturas más competitivas del exterior, reduciéndose hasta una tercera parte en el período entre 1891 y 1901.9 En general, las exportaciones a las colonias crecieron a más del doble entre 1891 y 1898, correspondiendo a Cataluña la mayor participación en ellas.10

En conjunto, la asimetría de las condiciones para el intercambio comercial entre la metrópoli y Cuba, desfavorable a ésta y que impedía el libre intercambio de productos, contribuyó a sublevar a la incipiente burguesía cubana, de modo que "fue un estímulo esencial de la revuelta que acabó con la presencia española en aquellas islas".11

En cualquier caso, el envío de reclutas españoles para sofocar la revuelta supuso una fuente añadida de ingresos para la industria textil catalana, gracias a "las remesas considerables que se hacían para el vestuario de los batallones que sosteníamos en combatir la insurrección".12

Bibliografía

Protección arancelaria en la Restauración. Un debate. Antonio Tena, Daniel Tirado (1996). Revista de Economía Aplicada nº 11 (vol. IV), otoño, pp. 135-150.
Protectionism in Spain, 1869-1930. Prados de la Escosura, L. y Tena, A. (1993). V Congreso de la Asociación de Historia Económica: «La Economía Política del Proteccionismo».
Referencias

Eva Pardos Martínez; “La incidencia de la protección arancelaria en los mercados españoles (1870-1913)”. Banco de España - Servicio de Estudios, Estudios de Historia Económica, nº 37 – 1998.
Prados de la Escosura, L., (1988): De Imperio a Nación. Crecimiento y atraso económico en España (1780-1930), Alianza Universidad, Madrid. Pág. 93
Martín Fernández, J.: "La economía española y la articulación de su mercado (1890-1914)". Universidad Complutense, 2002, ISBN: 84-669-2301-2. Pág 66.
Involución y autarquía: la economía española entre 1890 y 1914. Juan Muñoz, Juan A. Alonso Hierro, Juan Martín Fernández. Ed. Complutense, 2002, Pág. 22
La exportación de la industria algodonera catalana en el primer tercio del siglo XX. La importancia de las redes comerciales. Prat, M. X Simposio de Historia Económica, Universidad de Santiago de Compostela, 2005
 "¿Por qué fue España un país con alta protección industrial? Evidencias desde la protección efectiva 1870-1930". Tena Junguito, Antonio. Univ. Carlos III, 2001, p.23
 "La controversia en torno al atraso económico español en la segunda mitad del siglo XIX (1860-1913)". Nadal, J. y Sudriá, C. (1993) Revista de Historia Industrial, 3, pp. 199-227.
De acuerdo con la Comisión de Fabricantes de Tejidos de Algodón, las exportaciones de tejido de algodón pasan de 458 toneladas en 1867 a 3.315 toneladas en 1886, llegando a 5.265 toneladas anuales en 1896 mediante la reserva del mercado colonial.
Tena A., Op.Cit., p.23
 Muñoz, J. et al., Op.Cit., p.23
Izard, M. (1974): “Comercio libre, guerras coloniales y mercado americano”, en J. Nadal y G. Tortella (eds.), Agricultura, comercio colonial y crecimiento económico en la España Contemporánea, Barcelona 1974, Ariel, pp. 295-321.
Alzola, P.: "La política económicamundial y nuestra relación arancelaria". Bilbao, 1906, p.209 (en Nadal, J.: "El fracaso de la revolución industrial en España, 1814-1913". Barcelona, Ariel, 1980, p.216)

Duran Lleida equipara Cataluña con la Cuba que perdió España en el 98

El secretario general de CiU y líder de UDC considera que el debate soberanista abierto en Cataluña a raíz de la reclamación de un Estado propio por parte del presidente de la Generalitat, Artur Mas, es una situación parecida a la de finales del siglo XIX con las colonias, que "España no comprendió la realidad y las perdió".


mercredi 1 janvier 2014

PSOE-PSC: Una historia de encuentros y desencuentros

EL HUFFINGTON POST | Por Antonio Ruiz Valdivia
 
¿Hacia dónde va Cataluña? La situación de esta comunidad y su futuro son el gran debate político que se ha instalado en el país.

Y esa discusión se extiende por todos los estratos. El socialismo no es ajeno y se han vuelto a reabrir dilemas y a levantar discrepancias por la forma de encajar Cataluña en el complejo sistema administrativo y social de España. El PSOE y el PSC, el partido hermano en la comunidad, se miran estos días frente a frente en este proceso de redefinición de la relación entre esta autonomía y el resto del Estado. De puertas para afuera repiten que quieren ir de la mano, pero a veces el camino tiene muchas curvas y es difícil mantener su adhesión.

Tarde del martes 29 de octubre en el Congreso. A última hora se plantea una moción de UPyD contra la nueva (y ya famosa) expresión del 'derecho a decidir', que marca el mapa político catalán. Tras horas de dudas y de reflexión, el PSOE decide apoyar el texto presentado por la formación magenta… pero los diputados del PSC rompen la disciplina de voto y se abstienen. Se cristalizaban de esta manera las diferencias que mantienen los dos partidos por la manera de encarar el proceso catalán y el desafío planteado por el Ejecutivo de Artur Mas y sus socios de ERC.

Todo ello a unos días de la celebración de la Conferencia Política del PSOE, que ha convocado para este fin de semana un cónclave para impulsar su acción política y rearmar su ideario de cara a los próximos años. A pesar de ser uno de los grandes retos a los que tienen que buscar solución, no figurará la cuestión catalana en la agenda oficial. La dirección asevera que el modelo territorial ya quedó cerrado en el acuerdo alcanzado por el líder del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, y los barones en la conocida como 'declaración de Granada' durante el pasado mes de julio.

UNA PROFUNDA REFORMA FEDERAL

Los socialistas pusieron las bases de su proyecto territorial en aquel texto, en el que se defendía el Estado de las Autonomías pero apostando por una "profunda revisión y una actualización urgente" frente a tentaciones centralizadoras, por un lado, y los intentos de ruptura, por otro. La solución es, a su juicio, avanzar hacia el "federalismo, con todas sus consecuencias".

El federalismo es un sistema político que rige algunos de los grandes países como Estados Unidos, Alemania y Canadá. No obstante, se ha desarrollado de distintas maneras, unas más clásicas en el que las regiones mantienen el mismo nivel competencial y otras de corte asimétrico, en el que la descentralización afecta a unas zonas más que otras. Los socialistas no han especificado el nivel de federalismo que pretenden aplicar.

El PSOE opta por llevar a cabo esta profundización articulándola a través de una reforma de la Constitución, que incorporaría expresamente el mapa autonómico, delimitaría las competencias de las comunidades e introduciría los hechos diferenciales y las singularidades políticas, institucionales, territoriales y lingüísticas, entre otras modificaciones.

El texto de Granada fue respaldado por el líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, tras una larga negociación con la dirección. La visión federal de la futura España es un punto de encuentro entre ambas formaciones. En lo que no consiguen ponerse de acuerdo es en el 'derecho a decidir' y la consecuente consulta sobre el futuro de la comunidad, que sí apoyan en la calle Nicaragua -sede del PSC-.

Desde Ferraz se han posicionado a favor de la reforma de la Carta Magna. El propio Rubalcaba se reunió, acompañado por Navarro, con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, para presentarle su reforma y "votar un proyecto", y no para "romper". El PSC es favorable a la celebración de una consulta, en la que se incluya, como ha dicho su portavoz en el Parlament, Maurici Lucena, la propuesta federal que defienden.


TENSIONES PARLAMENTARIAS

La complejidad del futuro catalán afecta al PSOE por dentro, con distintas voces con planteamientos diferentes, y también al propio PSC. En los últimos años, especialmente después del 'recorte' del Estatuto catalán por parte del Tribunal Constitucional, los socialistas catalanes han vivido momentos de tensión entre bloques por el perfil del partido ante el soberanismo, con un grupo 'crítico' -entre los que se encuentran Marina Geli, Montserrat Tura y Joaquim Nadal-, más cercanos a posiciones catalanistas.

Las diferencias en el PSC tuvieron un primer retrato en enero de este año en la votación de la declaración soberanista en el Parlament, cuando el partido se posicionó en contra, por lo que cinco de sus diputados autonómicos no votaron.

Los socialistas catalanes se encuentran en uno de sus momentos más complicados en el Parlament. Han pasado de los resultados históricos que le llevaron a gobernar en tripartito y romper por primera vez con el dominio de CiU a sus peores resultados en 2012 y ver cómo se fugan muchos de sus apoyos hacia ERC principalmente.

La división en el voto socialista se repitió en Madrid en febrero. 13 diputados del PSC se demarcaron por primera vez del PSOE en la Cámara Baja y apoyaron unas propuestas de resolución de CiU y de ICV que reclamaban el respeto al derecho a decidir y pedían diálogo para autorizar la convocatoria de consultas populares. Carme Chacón fue la única parlamentaria del PSC que no votó como sus compañeros de filas y remitió una carta a Navarro pidiéndole que se desvinculara abiertamente de la consulta soberanista.

La exministra de Defensa ha estado durante todo este proceso en el ojo del huracán. Sus posiciones no gustaban del todo en Barcelona y todo el partido estaba atento a ella por sus aspiraciones dentro del PSOE. Aunque perdió ante Rubalcaba en su intento de liderar a los socialistas, no ha descartado ninguna opción de cara al futuro.

¿UN PSOE EN CATALUÑA?

Los movimientos del PSC no son bien vistos en algunos sectores del PSOE. Varios históricos dirigentes no dudan en reclamar cambios e ir incluso un poco más lejos: crear un PSOE propio en Cataluña. Esta ha sido la postura mostrada por el histórico Alfonso Guerra, a quien ha secundado el expresidente de Castilla-La Mancha José Bono.

El PSC se fundó en 1978 como un partido soberano, autónomo respecto al PSOE, pero federado a éste. Este protocolo estableció que participaría en los órganos federales: la Ejecutiva, el Comité Federal y el Congreso. Tiene personalidad jurídica propia, finanzas independientes y mantiene una total autonomía de acción en el marco de la política catalana.

Después del desencuentro de la semana pasada, el propio Navarro dijo que el PSC no tiene intención de romper con el PSOE. Algunas de las principales voces del partido, como los expresidentes autonómicos Manuel Chaves y Patxi López, también han defendido públicamente en los últimos días que un divorcio sería un error. Todos tienen en mente que Cataluña es imprescindible para el PSOE si quiere recuperar el poder. Es su gran caladero de votos, junto a Andalucía.

PSOE y PSC se miran en el espejo y a cada lado. Todavía hay muchas piezas que encajar en este dificilísimo puzle.

mercredi 18 septembre 2013

Deshaciendo mentiras: ¿Por qué se separó Cuba de España?

La autonomía en Cuba habría significado el final de los textiles catalanes...


Un comentario sacado de Facebook del siguiente hilo: Ciudadanos, Partido de la ciudadanía.

Cuba no era una colonia, era un provincia. Es más, Cuba pidió un Estatuto de Autonomía que Maura ( Presidente del Gobierno, mallorquín) aceptó pese a que los catalanes y vasco-navarros se oponían ya que esto suponía el fin del proteccionismo de los textiles catalanes, el mercado cautivo cubano, y los metales necesarios para Cuba ( recordemos que tuvo el primer ferrocarril de España) fabricado con el acero que enviaban los vascos.


Esta oposición catalano-vasca a la autonomía cubana, hizo que la insurrección fuera más honda de lo que en un principio había sido, pues los autonomistas eran mayoría, y en segundo lugar estaban los unionistas (que todo quedara igual) y como fuerza mínima los insurrectos o independentistas. 

Sin Estados Unidos y con el apoyo catalano-vasco, Cuba seguiría siendo una Comunidad Autónoma. Fue precisamente el egoísmo de aquellos que se negaron a perder el proteccionismo y el mercado cautivo cubano lo que llevó a la guerra civil entre españoles, por cierto, sobre todos andaluces.

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Fueron las presiones catalanas las que lograron la promulgación de la “Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas”, el 20 de julio de 1882 y del arancel cubano de 1891, para captar el mercado antillano en su totalidad para las industrias catalanas de bienes de consumo.
Ello fue reconocido por la Comisión de Fabricantes de Tejidos de Algodón, en 1889. Las exportaciones de tejido de algodón pasan de 458 toneladas anuales en 1867 a 3.315 toneladas anuales en el periodo de 1886-1890 y a 5.265 toneladas anuales en el de 1896-1900.
De ahí que los industriales catalanes fueran los patriotas más fanáticos, y posteriormente los primeros separatistas.
Hoy se considera que ello llevó a plantear la independencia a las oligarquías criollas en 1895.




Leer el Proyecto de estatuto de Maura de 1893


Nota bene de Wikipedia:


En la Gran Antilla  las ideas independentistas habían estado latentes desde el fin de la guerra de restauración de la República Dominicana  y de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), aunque también existían otras tendencias como eran la opción separatista encabezada por José Martí, la autonomista de Rafael Montoro y la reformista  de José Antonio Saco. Sin embargo, tendrían que pasar algunos años para que José Martí preparara la insurrección, argumentando varios agravios: Las condiciones de vida de negros y pardos, pese a la abolición de la esclavitud el 17 de febrero de 1880 y la  situación comercial, que por presiones de la burguesía textil catalana habían llevado a promulgar de la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891), que garantizaban el monopolio del textil catalán obligando a Cuba absorber sus excedentes de producción. Este privilegio en el mercado cubano asentó la industrialización en Cataluña durante la crisis de la década de 1880, derivada de sus problemas de competitividad, a costa de los intereses de la industria cubana, lo que fue un estímulo esencial de la revuelta.


samedi 24 août 2013

Crisis de identidad

PARIS, Francia, agosto, www.cubanet.org -La esquizofrenia cubana actual tiene su origen en lo desacertado e incongruente de su propuesta libertaria originada en 1868. Los actuales estudios históricos sobre la independencia de América, apuntan más a una confluencia de intereses económicos foráneos y privados locales que a sinceras reivindicaciones políticas.

El caso de Cuba es un ejemplo típico de coincidencias egoístas, de colusión, diríamos hoy, entre las élites de las dos orillas, encaminada a apoderarse del poder y, en consecuencia, de la riqueza nacional en su propio beneficio.

Sin ir más lejos, el “padre del patria” Carlos Manuel de Céspedes inicia su gesta de Yara cubierto de deudas. El negocio de la guerra de independencia resultó mucho más lucrativo para él y su familia que toda su capacidad empresarial; es conocido que el “impuesto revolucionario” (sin cuyo pago sus propiedades serían destruidas) exigido a los propietarios de la región Oriental, contribuyó enormemente al traspaso de la riqueza por medio de la violencia en aquellas regiones.

Fidel Castro no subvirtió el orden legal en 1959, ya se había hecho un siglo antes por lo primeros revolucionarios cubanos. La idea matriz de la rebelión de Yara consistía en afirmar que nacer en Cuba nos hacía diferentes de nuestros padres y, que por esa razón, más que merecerlo, teníamos derecho a crear un país diferente, no sólo no se sustenta desde el punto de vista lógico, sino que construye una verdadera aberración psicológica. El asesinato simbólico de la Madre Patria, perpetrado en 1868 trajo gravísimas consecuencias aún no resueltas en la estructura psíquica nacional. En Cuba no se decapitó a un Rey con nombre y apellidos, símbolo palpable de un orden odioso, se extirpó (o al menos eso se pretendía) de las conciencias la identidad española.

La actual crisis de identidad en España desencadenada por los nacionalistas catalanes se justifica con los dos mismos argumentos levantados en su día por los criollos cubanos: España nos roba y aquí somos catalanes y no españoles.

Si bien en el caso de Cuba la situación era más confusa, dada la realidad geográfica, la situación puede resumirse de la misma manera. La propaganda levantada en Cataluña para probar ambos argumentos y justificar la autodeterminación, se parecen punto por punto a los esgrimidos hace 115 años por los revolucionarios cubanos y tienen hoy la misma legitimidad que aquellos. Valga señalar que la estúpida respuesta del Estado español fue y sigue siendo la misma en ambos casos: la integridad del territorio nacional y la preservación de éste cueste lo que cueste.

De hecho a finales de 1898 “El PNV (Partido Nacionalista Vasco) observará la independencia cubana como el preludio de la desmembración hispana, incluso Arana felicita a EEUU por la victoria. En Cataluña, Prat de la Riba encabezará un movimiento tendente a obtener una Mancomunidad para Cataluña que desequilibrará la política de la Restauración de las primeras décadas del siglo XX.”

La gesta independentista criolla fue construida por los ganadores de la República Mambisa y sus ideólogos con el fin de justificar lo injustificable en el imaginario nacional. La culpabilización de la nación española en su totalidad por la llamada “Generación del 98” estuvo encaminada (y fue alentada) por los verdaderos culpables de la fragmentación del territorio, es decir los mismos que lucraron con la(s) guerra(s) y se beneficiaron durante años de las ventajas de un mercado cautivo en Cuba Puerto Rico y Filipinas para nada interesados en perder sus privilegios.

La situación de Cuba hoy no puede comprenderse a cabalidad sin hacer un trabajo serio de memoria histórica, los cubanos tenemos que poner las cosas en su sitio, en pocas palabras, salir de la dicotomía América o el caos, si deseamos de veras erigirnos algún día como nación independiente y soberana.


samedi 29 septembre 2012

España: una Federación de Países Autónomos.

Al señor Mas no se la ha ido la olla, es el resto de España el que no se entera de lo que sucede. A ver como lo explico para que nadie se me enfade. Desde que los Habsburgos perdieron la Corona tras la guerra de sucesión española, cambió completamente el paradigma de gobierno peninsular, pero desde entonces todo el mundo actúa como si no hubiera pasado nada. 

Tras la caída de una dinastía dueña de medio mundo, (para la cual nunca fue un problema reconocer las particularidades específicas de sus súbditos, incluyendo a la Península que, con los fueros  vascos, aragoneses, navarros, granadinos –no los menciono todos- y sus poblaciones judías, árabes, aragonesas y vascongadas, era una muestra a pequeña escala, un crisol, de los indisolubles problemas a los que debía enfrentarse cotidianamente la cabeza de la casa de Austria), se pasó a un esquema de poder centralizado típicamente francés. 

Desde entonces el buen Rey español debió seguir al pie de la letra los consejos de gobierno centralizadores al extremo, inspirados por su ilustre abuelo Luis XIV. ¿Y cómo podría haber sido de otra manera? Francia era “lo más” dentro de Europa y España a pesar de todas sus riquezas de ultramar “lo menos”. Con la publicación de la última llamada a la población de los Tres Comunes de Cataluña, donde se proclamaba claramente que con la caída de la Ciudad Condal, se terminaban no sólo la libertad y la independencia de una raza, sino el modelo de gobierno practicado hasta el momento: la reunión voluntaria de pequeños estados peninsulares. Desde entonces la voluntad de los monarcas borbónicos estuvo dirigida a centralizar el país, sin lograrlo realmente ya que les faltaba el carisma, la voluntad y el dinero necesario para ello; por eso España nunca llegó a convertirse en un país de verdad y siempre se mantuvieron -más o menos solapados- los regionalismos que terminaron pariendo la Guerra Civil, la dictadura Franquista y la Constitución de 1978.


La construcción de una España soñada estaba en todos los espíritus avanzados de la época, y gracias a la propaganda y las buenas intenciones, le vendieron a la nación y a Europa un modelo centralizado que no se apoyaba sobre bases reales. La desorganización ininterrumpida del siglo XIX, provocada, más por los conflictos de intereses, que por la hostilidades francesas e inglesas y, que terminaron con la pérdida de las colonias de América (con la paradigmática explosión del Maine) lo prueba con creces.

En ese punto estamos todavía. 
Explosión del Maine

Por eso es necesario reconocer estos hechos estudiados y hablados miles de veces y replantear nuevamente el pacto democrático con los que lo deseen y no impuesto desde arriba para todo el mundo, -como sucedió en 1978- y pensar por ejemplo, en una Federación de Países Autónomos, un ejemplo de organización estatal que se aplica en Los países Bajos y que funciona a la perfección. ¿Los catalanes quieren un país? Pues sea. ¿Los vascos? Concedido, tras un democrático plebiscito en los dos casos por supuesto. La federación de Países suprimiría los conflictos que generaría la independencia precipitada y populista a la que se dirige el señor Mas, -más empujado por el ego que por el interés general- (¿Quién va a reconocer a Cataluña en Europa si España se opone? ¿Dónde va a obtener el dinero suficiente para mantener funcionado el Estado de Bienestar? Estas interrogantes no son exhaustivas pero espero sinceramente por el bien de todos, no ser el único que se las hace).

Este modelo federal, incluiría -de paso-, los antiguos territorios ultramarinos de Cuba y Puerto Rico que, como  hemos explicado en el portal de la asociación Autonomía Concertada, aún no han terminado completamente el proceso de descolonización. A ambas islas podría claramente proponérseles la adhesión a la nueva federación española dentro de Europa.

Reconociendo de una buena vez lo que sucede en España, se terminarían las veleidades independentistas, cada uno con los suyo pero dentro de la Federación Española, como en los Países Bajos, de ese modo se conservaría hasta la monarquía. De hecho, el Rey o el Príncipe heredero deberían, como ya sucedió en su momento durante la Transición, ser los gestores de este histórico movimiento, de esa manera justificarían por largo tiempo la supervivencia de la Corona. 

El estado central se reduciría a su mínima expresión como garante de la ley suprema, la justicia y el comercio, dejándose al cuidado de las fuerzas vivas de la sociedad sus propios destinos. La Unión Española podría ser el laboratorio del mundo liberal, (no el que existe hoy) sino el soñado por los teóricos de la escuela austriaca de economía, el primero, donde los ciudadanos de los dos lados del atlántico serían dueños de sí mismos. Un ejemplo de nueva sociedad en la que la libertad individual pautada por la ley y la tradición, serían el principio de un modelo realmente justo y original de sociedad, el comienzo en suma, de una nueva etapa de la historia de la humanidad.

ACC, 29 de septiembre de 2012